Barrio 
 El otro día fui a cumplir con el bíblico precepto y visité a un amigo mío en la Clínica. El pobre estaba allí postrado presa de algunos dolores y afectado de algunas fracturas en la pierna derecha, causadas en un accidente doméstico o familiar, ya que así puede llamarse a jugar al fútbol con los hijos.Inconvenientes, le dije, de tener hijos varones. Si sólo se tienen niñas, como cualquiera, tan sólo se corre el riesgo de que te saquen los cuartos, como a cualquiera, hasta dejarlo a uno sumido en la más mísera de las indigencias. Y luego están los yernos. Pero con los chavales es distinto. Encima hay que practicar con ellos deportes violentos con evidente riesgo de contusión, magulladura, o como en el caso de mi amigo, fracturas varias. 
 En fin, tan sólo me queda desearle un pronto restablecimiento y que se reincorpore a su  negociado en plenitud de facultades y con nuevos o renovados ímpetus que permitan verle el color a su gestión al frente del Ayuntamiento y así poder conjurar la sensación de descontento que aún perdura en amplios sectores de la ciudadanía por el tema de los pactos y demás. Por cierto, que hablando de conjuros, corre por ahí el chascarrillo de que la señora líder de la oposición pueda tal vez haber aprendido ciertas artes que aún conserve y ejercite de cuando su paso por Galicia, tierra como todo el mundo sabe, de magias y de meigas. Pero esos son chistes de políticos, que como todo el mundo también sabe, tienen un especial sentido del humor, sobre todo a la hora de tomarle el pelo al pueblo.De todas formas, como dijo el otro, las meigas, haberlas, hailas. Así que, cuidadín. 
 No confundir meigas con las migas que se hacen en el Barrio cuando llueve, como parece que quiere hacerlo en estos finales de agosto. Bueno, migas, o gachas, o poleá, comidas exquisitas, antaño quita penas y quita hambres, pero hoy día un auténtico lujo gastronómico, en esta época de la  cocina prefabricada y congelada. Falta hace que llueva, de todos modos. Aunque sea en la feria. Está el campo tan seco, que como te caigas y te hieras, te chupa la sangre entera en treinta segundos. Después de haberse anegado estos mismos campos con miles de litros durante los tres años anteriores. Vaya pedazo de clima que tenemos. 
 Volviendo al tema, no era de mi amigo de quien quería hablar en esta ocasión, y menos por tan traumático motivo, tiempo habrá y ocasiones mil  para hacerlo, seguro, y que espero y deseo que sea para bien, por la parte que me afecta, aunque esté mal el decirlo y suene a peloteo ( lo es ), pero como dice el ilustre moralista Fraile Cantón, todo lo que es legal es moral, así que se puede opinar y escribir lo que sea siempre que se esté dentro de la ley, y siempre según las enseñanzas de este citado y renombrado profesor en artes morales y políticas ( qué raro suena esto último).  
 Yo de quien quiero hablar, y para felicitarlo, es de Antonio Becerra, por su magnífico pregón de la feria de Pedro Romero. ¡ Qué buen poeta y mejor actor tiene Ronda !. No todos los Maestros están el el arte de la tauromaquia. Y digo actor  en el sentido estricto de la palabra, el que se refiere al dominio absoluto en el arte de la interpretación. Se puede simplemente enunciar un pregón, o se puede, como en este caso, bordar en su expresión verbal y plástica. Para eso también hay que nacer y que valer, sin perjuicio de que las aptitudes innatas se vean correspondidas con un esfuerzo, aprendizaje y perfeccionamiento, continuos y constantes, como es el caso de Antonio. Enhorabuena, pues. 
 Por último, y  ya termino para no cansar más a aquellos cualificadísimos "lectores" que dicen que este periódico es un tebeo, crítica magnífica de quien piensa ( luego definitivamente existe),  que los medios de comunicación han de ser meras voces de sus respectivos amos, como efectivamente así ocurre en algún que otro caso. Nada, nada, que tampoco es nada ofensivo escribir en un tebeo, medio o producto literario tan digno como el que más, y que suele ser tan ameno, veraz e imparcial como el que más. Pues como digo, para terminar, quiero aludir expresamente al Barrio de San Francisco, para compartir mi asombro por el enorme auge urbanístico y turístico que experimenta en la actualidad. Barrio de San Francisco
 En estas tardes noches del caluroso ferragosto, es de ver como se llenan sus calles, plazas y bares con multitudes venidas de Ronda, del Más Allá, y de cualquier parte. Lugar típico donde los haya, con un sabor auténtico y genuino de pueblo serrano y andaluz, corre riesgo cierto de masificación y cómo no, de evidente desorden y saturación en el mencionado aspecto urbanístico, y que aún es tiempo de corregir y evitar, siempre que por quien corresponda, sobre todo desde el Ayuntamiento, se esté ojo avizor para enmendar lo que más tarde siempre es ya inevitable y por desgracia, lamentable.  
 Pero bueno, ahora está el personal de vacaciones. Y cuándo no.


 
 
 
 
© Alfonso López Domínguez 
Publicado el 20 de agosto de 1.999 en
 
el Periódico de RONDA