Reunión 
de 
Pastores
Publicado el 12 de febrero de 2000 en Informaciones Ronda

 
 
VETO Y CENSURA
No quisiera empezar ningún escrito con este título, pero en este caso ya vienen los cantos rodados. Recientemente ha tenido lugar un desagradable incidente con motivo de una colaboración mía en el último número de la  Revista "Puente Nuevo", habiendo sido vetada la misma por un amable señor, que responde a las iniciales de A.M.J. , quien debe ser, entre otras cosas, un experto literato, y que en nombre propio o a instancia de parte se abroga ciertos títulos de representación de la entidad a la que va dedicado el monográfico en cuestión. Por no poner en un brete al director de la revista, don Manuel Baena, a quien me une un gran afecto y amistad, y por no involucrar a los dos amigos que me dictaron los datos reflejados en el artículo ( y que han firmado el original del mismo, en prueba de su veracidad ), decidí retirarlo inmediatamente de la imprenta. Pero como transigir no significa consentir, he de manifestar que no acato ni consiento el veto de un señor del que no sé siquiera si es miembro del digno ente cultural patrocinador de la revista, Centro Andaluz de Ronda. El hecho de haber retirado el artículo voluntariamente, no puede significar, insisto, que  admita ni consienta ciertas actitudes, extrañas al ideario de dicho Centro  y contrarias al derecho a la libre expresión que consagra nuestra Constitución democrática. Además, es cuestión de simple respeto a la obra ajena.

 Me he sentido muy honrado de colaborar, con la máxima ilusión, en los dos anteriores números, dedicados al Maestro de Ronda y a don Salvador Mairena, con la única pretensión de  poner un granito de arena, aunque sea minúsculo, en la promoción de la cultura rondeña y andaluza. Es una auténtica guasa que la buena fe y la mejor voluntad se vean correspondidas de esta forma, por quien aún se cree que puede censurar o coartar la libertad de expresión de los demás. Actitudes de personas de esta guisa, que se abrogan el derecho de impedir que se publique o edite lo que -supuestamente- no les gusta, o lo que no encaja en sus designios personales, están de sobra, aquí, ahora y siempre. Llevo desde hace treinta y tantos años publicando artículos y colaboraciones, en distintos medios,en distintas ciudades, antes de llegar a Ronda. Luego, en Ronda, habré publicado un ciento de ellos. Nunca, hasta ahora, me había pasado ésto. En fin, un rollo.
   El artículo, debidamente contrastado, no contiene ningún dato falso o erróneo, ni hace alusión molesta o hiriente para ninguna persona o institución, limitándose a transcribir fielmente los recuerdos de dos integrantes de la entidad aludida, tal y como surgían espontánea y llanamente de sus memorias, de acuerdo con sus vivencias y anécdotas personales, en un tono que pretende alejarse un poco de las historiografías oficiales al uso. Para que sea el lector quien juzgue, y por si alguien quiere contradecir en público lo que otros han firmado y reafirmado en dicho artículo, aquí va el mismo en su copia literal:
 "AÑORANZA. Este trabajo no pretende ser una recopilación exhaustiva de acontecimientos, sino más bien la síntesis de unos recuerdos surgidos a borbotones en las mentes y memorias de unos amigos que participaron y coadyuvaron a la génesis y posterior evolución de los Coros y Danzas de Ronda. Notas apresuradas, pero no por ello livianas, tomadas en establecimientos a pie de calle, entre copas de buen fino o pedro ximénez, en una tradición que ya se ha perdido, la del buen conversar a buenas horas y con buena gente, siempre acompañando al selecto escanciar, del no menos exquisito y reconfortante tapeo de la tierra, aunque en esto último también se ha perdido bastante. Me limito por tanto a transcribir las impresiones que el recuerdo ha dejado en las almas de mis buenos amigos Juani Jiménez y Francisco (Coco) Vázquez, ambos integrantes en distintas epócas pero con el mismo entusiasmo, amor y nostalgia de estos Coros y Danzas que parieron el ingenio y el arte de la Ciudad Soñada.
 Comentan la inédita intervención de don Juan García Guerrero (Carabinero) y don Antonio Martín Junio, quienes actuaron por vez primera en Televisión Española, en aquellos tiempos en que sólo eran mujeres las que integraban los grupos de danza, ya que los niños que bailaban eran a menudo objeto de mofas por considerarse en aquella época el baile una actividad algo afeminada. Nada de ésto impidió que actuaran entre otros José Avilés, Carlos Banderas y el Pisqui. Juani estuvo cantando en el primer recinto ferial, junto a la actual estación de autobuses. Luego me comenta que fueron a Marbella, Málaga y otras localidades del ámbito regional. Los viajes de entonces se hacían con médico: don Federico Serratosa, y practicante: don Manuel Ramírez Sabater (hermano de la inefable Adela). El vehículo de transporte colectivo iba muy bien documentado, consistiendo sus credenciales en una caja de Rio Viejo, una de Tio Pepe, un jamón, así como otras viandas que completaban la documentación a aportar, teniendo lugar la primera inspección, generalmente, en el Puente de la Ventilla.
 Insisten en el reconocimiento a Adela Ramírez, por sus constante dedicación, a pesar de los pellizcos, de la que armó en Cártama, y de las listas que pasaba en los sitios donde se quedaban a pernoctar, si bien con poca eficacia, porque luego se escapaban todos. Lugares de hospedaje que generalmente eran las mismas casas de la gente de los pueblos donde actuaban, que cortésmente les invitaban a quedarse  en sus propios domicilios. Reconocimiento también a don Francisco de la Rosa y a doña Concha Secall por su constante ayuda.
 También recuerdan  a doña Maruja San Pelayo (Sin Pecado), antigua y eficiente funcionaria del Ministerio, oriunda de la Sección Femenina, quien les concertaba a través de los distintos consulados actuaciones en el extranjero. Más recientemente, recuerdan al obsequioso Mario Conde en la residencia San Jaime de Banesto en Estepona,y  la magnífica actuación ante tan distinguido personaje de la niña Ana Isabel Jiménez Durán, extraordinaria solista. Y algo antes, los matrimonios que tuvieron su mor y su origen en los Coros y Danzas, como el de Jesús ( gran letrista y poeta) y Ana Rosa, quien bailando encandiló al que luego fue y es su esposo. Sin olvidar al ínclito don Antonio González Muñoz , quien conoció a la bellísima Tamami Togo en una convención de AGF en Torremolinos y luego fuese al Japón con ella. Otro matrimonio es el de Lola Mari, cantaora, hija de Cándida Moro la partera, con Molina, quien más de una vez condujo el autobús vestido de rondeño. Sin olvidar nunca a la genial Pilar Becerra, quien tuvo que ir desde cerca de Ronda hasta Campanillas en el corto de entonces, con un ojo guiñado, puede ser por la carbonilla de aquellos antiguos trenes. Ni a Mercedes Higuero, hija del Choli, encajándose ella y Pilar un día en Ronda vestidas de moras, después de un viaje con los Coros y Danzas a Tánger.
 Multitud de vivencias y anécdotas que empañan los ojos de quienes me las cuentan y que siguen la cronología de las últimas cuatro décadas, desde la fundación de las primeras peñas, como la Sin Nombre, que luego se escindió en la del Catite, la primera caseta a la puerta del Convento de las Clarisas, con motivo del Corpus Chiquito, junto a la antigua Cruz de los Caídos. Desde la feria en la Alameda, con las atracciones al borde del tajo, aquella noria que quitaba el hipo junto al balcón del ...oño, aquellas actuaciones en el recinto de festivales o en el antiguo y quizás perdido para siempre teatro Espinel. 
 Desde la misa flamenca en la Casa de España de Tánger, interviniendo Antonio Martín, Curro Lucena,Juani y José Luis Cañestro. Desde aquellas galas benéficas navideñas, o aquel programa de la emisora sindical “No hay sábado sin sol ni mocita sin amor”, magistralmente conducido por Angel de la Vega y por el polifacético López Gil, el de los anuncios en los descansos del cine de verano que había en la Plaza de Toros. De este gran histrión que fue López Gil, se cuenta que presentó a los Coros en Ubrique como los únicos en el mundo que venían acompañados de zapatero particular, debido al arreglo de tacón que hizo don Luis Rojas en el zapato de la Srta. Peralta.
 Desde todas estas cosas, desde el recuerdo a Pepe Luis Palmero, al tito Emilio, a Mateo el de la armería, a Mari Angeles la secretaria del alcalde, a Elena Jiménez Sánchez, entre tantísimos otros, hasta los ensayos en el Casino, en el Centro Obrero, en las cocheras de la Casa de la Cultura, y por último, en la actual y definitiva casa adquirida a la Sra. Viuda de Delgado.
 Desde la añoranza de dos amigos se han escrito estas líneas, sin omitir absolutamente a nadie, ya que todos perviven en el universo del arte y la cultura de esta ciudad sin par. Si falta algo, no es culpa mía, y si sobra, la culpa es de ellos dos. Naturalmente.Hasta ahí podíamos llegar."
 

© Alfonso López Domínguez