EL MERCADO DE LAS LENGUAS © Alfonso López Domínguez
Parece mentira la diáspora que se forma en estos días de feria. Todo el mundo escaqueado, a Córdoba, Almería, al Rhin, al Adriático, a Lanzarote… Qué poco ardor patrio rondeño. Al final hemos tenido que suspender la paella de mariscos porque las cigalas están de veraneo en Sanlúcar. Antes que nada, aprovecharé para decir que basta ya de meterse con mi amigo Toti, máxime ahora que va a ser el futuro alcalde de Ronda. Esa labor es mía en exclusiva, pero tal vez os lo hubiera prestado un poquito, si no hubierais sido tan bordes con él.
Ahora en serio, hablando de exclusivas, hay un gran negocio, escrito y hablado (cine, radio televisión, edición audio visual, agencias de noticias basura, etc), con esto de los idiomas, no sólo el catalán. Sin embargo, los medios de comunicación andaluces, con la notable excepción de Radio Ronda, se expresan en un habla que no es la suya, favoreciendo el medro de quienes pronuncian entre chasquidos y gorgoteos nuestra preciosa lengua española. Por contra, los locutores foráneos, cuando nos imitan, lo hacen tan ridículamente mal, que en el pecado llevan la penitencia de quedar como lo que son. Hay que ver el montón de gente que come con esto del monopolio del habla "oficial" y "correcta", como si no lo fueran las otras maneras usadas en Andalucía, las Canarias y... las Américas.
De esta forma, castellano y catalano parlantes, aseguran sus respectivas regalías y acusan de "españolista" al que les lleva la contraria. Más lamentable es cuando los participantes de otras culturas periféricas les siguen el juego. Este idioma universal que hablamos, conocido en todas partes como español, no es más que el rico gazpacho, mezcla de romance (latín dialectal) y aljamía (mozárabe dialectal), que se forjó durante unos cuantitos siglos, en los tiempos de al-Andalus y sus fronteras, y luego se perfeccionó con el aporte de todos (precisamente un converso andaluz le escribió la gramática). Nada que ver con el rollo ese de la generación espontánea en la Vardulia o en las afueras de Nájera. Beatos versus Glosas. En fin, les rogaría a los locutores andaluces, que dejen de imitar a nadie, y que utilicen cualquiera de nuestras hablas locales, que seguro que les entienden. Que se sepa que son andaluces.
Y todo ello, sin meter la política de por medio, porque si aparece doña Carmen Calvo, nos manda al Vogue, de portada. Porque ¿dónde buscan nuestros políticos la señas de identidad de Andalucía, por ejemplo? Otro negocio. A Ronda, sin ir más lejos, la incluyen en la ruta de los almorávides, exhibiendo joyas del gótico, mudéjar, renacimiento y sobre todo barroco, que nada tienen que ver con esos individuos. Como dice otro visitante de mi página web, "los almorávides formaron un movimiento integrista, primitivo y cruel... fundaron sucesivas dictaduras religioso-militares bajo las cuales se reprimió a cristianos y judíos, y a todo el que no pensara como ellos. Nuestro pensamiento se formó con sabios andaluces como Averroes y Abentofail, pero nunca con la mala leche de esta gente..."
No podemos terminar sin hablar de este verano horrible, en que se llevan perdidas tantas miles de hectáreas de monte. Andalucía arde por los cuatro costados. No se preocupen, que la culpa es del PP, que se gasta el dinero en polideportivos (sic). Aquí NO DIMITE NADIE, porque la responsabilidad política no existe en estas taifas, y porque ellos son los MÁS LISTOS y los mejor preparados en aplicar su absurda e inútil (véanse los resultados) Ley 5/99 de Prevención y Lucha contra Incendios Forestales y su Reglamento. Cuando una política fracasa, por cualquier causa, en democracia, se dimite, pero aquí no pasa nada, que paguen los propietarios particulares (ya se enterarán algunos de lo que se les viene encima). Verán cuando empiecen a "aparecer" informes técnicos, entre papeles. Con datos del IEA, de 1987 a 2001 se han quemado en Málaga 40.164 Ha (se dice pronto, el 20% de la superficie total) habiéndose repoblado sólo 26.528 Ha (qué dineral), por lo que tenemos 13.636 Ha menos de terreno forestal. Que se den una vuelta de Istán a la Fonfría, a ver si lo entienden. Seguimos estando en manos de ineptos, desde luego. Y lo caro que nos cuestan.