VERANO MUY MOVIDO
© Alfonso López Domínguez
Está Ronda que se sale, con la inauguración, en estos primeros días de julio, de los Cursos de Verano de la UMA, nada menos que con ¡la reforma fiscal a examen! Peculiar punto de vista, sí señor, pero que lo comente otro... De todas formas, es incesante el éxito de las Damas Goyescas, con su encantadora Presidenta a la cabeza. Por cierto, ¿qué fue de aquella inolvidable serie donde salían Callahan, Hightower, Mahoney y Tackleberry, entre otros? ¿vendrán este año a la feria? sería un punto.
Sin olvidarnos de la reapertura de la piscina de los Ocho Caños gracias a Antonio Moreno, que se puso más moreno todavía mandando quitar rastrojos. También ha estado Pepa Becerra inaugurando algo de Cultura, y la fiesta de los moteros, los conciertos para soprano y guitarra en Madre de Dios... qué locura, qué movida, qué actividad.
Es demasiado, para una persona amante de la sobriedad y el recogimiento, por lo que me voy de cronista oficial al Fórum de las Culturas Barcelona 2004, que me han dicho que tan sólo le falta un empujoncito para terminar de empantanarse del todo, pero como nadie me da -aunque sea- diez mil durillos de subvención, pues no me estaré mucho, así que puede que sobreviva, después de todo, el tal Fórum. A ver si me encuentro a Carod, o a Puigcercós, y les hago una foto con sus respectivas tías abuelas.
Porque ahora resulta que, para demostrar lo progres que son, los del gobierno van a dar casorio, es decir, a empapelar, a los gueis y lesbianas, que no saben la que les ha caído encima. Los coserán a impuestos, los registrarán, los inscribirán docenas de veces, los clasificarán, "protegerán" sus datos... tendrán que capitular, sus bienes serán carne de embargo fácil, tendrán que pagarse pensiones compensatorias de por vida, y quedarán señalados en los papeles, para siempre, para siempre...
Un poco tarde, ahora que el personal, cada vez más, huye de los papeles a la hora de entablar algo parecido a una relación de pareja estable, cuando cada vez son más las parejas de hecho que de las otras. Algo tendrá que ver la situación del medio millón de parejas divorciadas o separadas, que, con todos los papeles del mundo, pero sin recursos económicos suficientes y con una ley asquerosa y fascista de hace veintitantos años, las siguen pasando canutas, ellos y sus hijos, y ya mismo, hasta los hijos de sus hijos. ¡Con lo bien que se vive sin papeles! ¿o no? Que se lo digan a los cientos de miles de ilegales que todavía campan por sus necesidades y se retuercen en la miseria, entre una sociedad que se llama a sí misma justa, solidaria, y discriminatoria-positiva.
Que se lo digan a los saharahuis, el pueblo vendido y olvidado por el PSOE, en aras a la amistad o la sumisión de sus dirigentes hacia Francia y Marruecos. Se supone que los habitantes censados en la provincia del Sahara Occidental tenían la nacionalidad española. Y estos niños que nos visitan cada verano, angelitos, tienen, al menos, derecho a la nacionalidad española, por filiación, por hijos de padres originariamente españoles ¿o no?
Acabamos de asistir al espectáculo de bochornosa complacencia de cierto congreso político. Puaf. Irak, de entrada, no; Afganistán, de salida, sí (son tan previsibles...). Lo que le pasa a ese partido tan burgués, es que no tiene contestación interna, no tiene a gente que le haga autocrítica, ni siquiera a los de IU que siguen esperando el pago en especie. Y la oposición, el PP, sin Ánsar, está demostrando que no vale pa ná.
Estamos en el más dulce de los veranos, la piscina repleta de cloro y de gente nos espera (pues que espere), mientras la conversación se relaja y el espíritu adormece. Qué sopor, qué agradable complacencia en una charla intranscendente, un trago amable, y una grata compañía... allá al fondo, la tele basura con su runrún alienante, un poco de olor a bencina cancerígena en el aire, la peste disimulada de un río sin depuradora, los rayos UVA deambulando libremente sobre unos campos desolados (cada vez con menos árboles), dispuestos a clavarse en el fondo de nuestras dermis... ¿qué más podemos pedir?