VIAJE AL INTERIOR DE CUENCA
© Alfonso López Domínguez
No sé cómo hacer méritos para estar a la altura de tantos y tan buenos investigadores y cronistas como pueblan esta ciudad de Ronda, de tal forma que, aún en la distancia, habitando la lejanía física que impone la geografía, alimentando esperas en las hermosas plazas y avenidas de Barcelona, aún así, persisto en mi empeño de seguir alumbrando este farolillo de cola del periódico que con tanto cariño ayudamos a mantener. Otros, sin embargo, creo que ya se marcharon a la competencia con armas y bagajes, pero bueno, también está escrito que con su pan se lo han de comer.
He leído que para octubre se convocan elecciones al Centro Andaluz de Ronda, y no sabiendo cómo hacer méritos dentro de dicha institución, ya iba camino de la Ciudad Condal, cuando recordé la antigua promesa de un viaje a Cuenca, que nunca se produjo, pero que algún día tendrá lugar, así que enderezamos nuestros pasos hasta dar con la popular capital manchega, antigua plaza fuerte andalusí, perfectamente enclavada entre sus ríos, limpios, recuperados y adecuados en sus cauces y riberas. No diré aquello de "igualico, igualico..."
La ciudad moderna yace a los pies de la vieja y episcopal Conca, siendo pequeña y corriente en el trazado y los edificios, cruzada por algo más que un arroyo con el sugestivo nombre de río Mosca, incluso con campo de golf en la salida hacia Albacete, pero con unas perspectivas de futuro que se reflejan en la ambición y buen hacer de su ediles, en especial de la concejala Elena Carrasco, delegada de Urbanismo (qué coincidencia), que está promoviendo en estos días un nuevo PGOU (vaya, otra coincidencia), con ánimo de convertir a la ciudad en una urbe con capacidad para 150.000 habitantes (actualmente pasa de los 40.000).
El Plan acaba de ser presentado a los colectivos sociales y profesionales y a los sectores relacionados con el tema. Además, una exposición sobre el mismo se encontrará abierta al público durante julio y agosto, mañana y tarde. Los martes y miércoles, uno de los técnicos dará explicaciones y recogerá iniciativas y propuestas de los visitantes. El Ayuntamiento quiere abrir un gran debate, que la gente pueda decir lo que piensa y dar ideas, antes de la redacción definitiva para principios de 2005 y sin perjuicio del burocrático plazo de alegaciones que entonces se abrirá.
Claro que ellos son Patrimonio de la Humanidad y futura estación del AVE, y eso imprime carácter. A este respecto, fuimos a visitar la ciudad histórica, para lo cual tiramos por el Paseo del Huécar, a cuya mitad hay un magnífico restaurante, "La Cueva del Tío Serafín". Al final hay un aparcamiento a 95 Cents. la hora o fracción, junto a un novísimo auditorio de dudosa estética (más coincidencias). Luego de subir la cuesta del Parador (gran insolación, proclamo), cruzamos el puente de San Pablo, pasarela de hierro con tablas de madera, que nos lleva, tras otra cuesta, a la Plaza de la Ciudad de Ronda, después de rebasar la joya de la corona que constituyen las Casas Colgadas.
No vamos a describir obviamente el lugar, que para eso llevamos dos cámaras digitales disparando fotos compulsivamente, a ver si Manuel Casillas se anima a exponer alguna, pero tenemos que decir que allá por 1975, estas dos bellísimas ciudades se hermanaron, y al igual que aquí tenemos los jardines de Cuenca, ellos tienen cuidadísima la hermosa plaza que lleva el nombre de Ronda, incluida placa conmemorativa. Nuestra encuesta particular, sin embargo, resolvió que allí nadie se acuerda de tal hecho. Luego tenemos las Plazas de San Nicolás y de la Merced flanqueando a la Plaza Mayor, con la imponente fachada catedralicia, las casas solariegas pintadas de colores, los museos, el Ayuntamiento, y algunos bares y tiendas de recuerdos. Y los cursos de verano de la UCLM. La pregunta es ¿por qué Ronda, teniendo tanto o más de todo, en cantidad y calidad, se tiene que conformar con las migajas que le echan, unos y otros? ¿Por qué Ronda no es Patrimonio de la Humanidad? No hay que desanimarse. Sabemos que José Luis Anaya y Daniel Harillo (o viceversa) buscan la misma respuesta. Quizá deberíamos echarles una manilla.
La semana que viene escribiremos sobre Alcaraz, allá por la tierra de la que proviene el ministro Bono, dejando para más adelante las entregas sobre multinacionales, especulaciones urbanísticas y foros culturales ad hoc. Que así sea.