Artículo aparecido el día 18 de junio de 2004

© Alfonso López 

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UNOS VAN Y OTROS VIENEN © Alfonso López Domínguez
Bueno, pues aquí seguimos, contra vientos y calores, empeñados en esta loable tarea de mantener viva la llama de la opinión y el comentario, sin eludir la polémica, mientras que algún otro deserta de tan encomiable labor con el agradecido achaque de figurados agravios. En fin, seguiremos adelante sin desmayo, porque al fin y al cabo, quien nada pretende, a nadie ofende. Benítez se va al Liverpool y Fraile se queda esperando las bajas. Por ejemplo.
La noticia de este fin de semana ha sido la abstención tan bestia que han tenido la elecciones europeas, puntual reflejo del hastío y aburrimiento que la cuestión política produce entre el personal, más que harto de tanto zarambaina inútil y de tanta ineptitud por parte de quienes se supone que tienen que arreglarnos los problemas, que ahora, por ejemplo -la penúltima- tienen que recibir la reprimenda de los jueces porque no saben ni redactar leyes. No se enteran de que la gente aguanta el hambre, la sed y cualquier tipo de inclemencia, pero lo que no aguanta es la injusticia, y una ley injusta es la peor cosa que existe.
No obstante, aquí en Ronda se han puesto de manifiesto una serie de datos que vuelven a dar imagen fiel de la verdadera conformación política del electorado local (del que vota, claro). No por archicomentados, dejan de ser válidos estos datos, y permiten afirmar que el PSOE se sigue manteniendo como escuadra con mayor número de fieles seguidores que sacrifican la ida o la vuelta a la playa o al campo por cumplir con el sagrado deber de votar. Le sigue el PP, cuya base social, a pesar de los pesares, sigue intacta, cifrándose en 3.726 fieles (35,53%), dándole a su destacamento el equivalente a ocho concejales, mejorando sustancialmente (cómo no), el resultado de las últimas municipales. Qué cosas.
Sigue luego la avanzadilla andalucista, que obtiene tan sólo 434 votos (4,14%), lo cual supone un estrepitoso fracaso con respecto a los 1.374 (7,54%) de estas mismas elecciones en 1999, y lo cual debería inducir a reflexión por parte del comité ad hoc, pero más vale no meneallo, visto que los cuatro concejales y demás cargos no electos en activo, son el paradigma de la rentabilidad política, pues nunca tan pocos votos dieron para tanto. Sin embargo, pueden parecer poquillos para formar gobierno con el elefante socialista y sus 5.862 votos (55,89%)
Poquedad ampliamente compensada con la ubicuidad manifiesta del líder de esta queridísima formación, el cual prodiga insistentemente sus apariciones en los reportajes gráficos, y a la mínima de cambio, inaugura cualquier cosa, o cosilla, aunque luego tal cosa no siga a más. Tal es el caso de los protectores de quitamiedos, que se pusieron justos los necesarios para la consiguiente foto, y sería deseable saber dónde se van a poner el resto.
Por último, tenemos al pelotón de IULV-CA, cuyos 296 votos (2,82%) lo alejan definitivamente de los 1.281 (7,03%) de las anteriores europeas, dejando reducida esta formación a un grupúsculo pequeñito de fieles que persisten en su empeño a pesar de la desbandada general de sus huestes. Monumental desastre, deserción en masa, o falta de interés democrático. En fin, que los datos son los que son, y encima alguno por ahí se permite el lujo de hablar de ganadores y perdedores, con más moral que el alcoyano.
Salvedad hecha, una vez más, de la distinta naturaleza de los diferentes procesos electorales, pero que, con todos los análisis que se quieran, estos datos son tan válidos como los de cualquier otro indicador. Hablo, por supuesto, de análisis políticos, que luego Antonio Sánchez Martín me regaña por mentar a los analistas, y es que está el personal de un susceptible...
Hay que echar de menos al amigo Manolo, fiel opositor en estas cuestiones, pero últimamente anda muy atareado en conversaciones con Pedro Fernández Coca, y ya ni se pone al teléfono. Algo estarán tramando, si es que no lo han tramado ya. Después de la penúltima reestructuración sociata, andamos como locos a ver si cae algo. No lo digo por mi ilustre amigo, ni por nadie en especial, pero cuando el río suena...






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