Publicado el 24de abril de 1.998 en el Periódico de RONDA

DECIMA
Como todo el mundo sabe, Vicente Espinel fue un ilustre rondeño nacido en esta ciudad el 28 de diciembre de 1.550.Fue bautizado en la Iglesia de Nuestro Padre Jesús En esta iglesia tenía entonces su sede la parroquia de Santa Cecilia, trasladada en el siglo XIX al Convento de los Trinitarios Descalzos. Fue Don Vicente, aparte de clérigo, maestro de música, poeta y escritor. Murió en Madrid el 4 de febrero de 1.624. Ronda recuerda su nombre en su principal arteria, la calle de la Bola, y en su moderno y estético teatro.
Su presencia en la novela picaresca queda patentizada en la "Vida del Escudero Marcos de Obregón (1618)", donde denuncia la pobreza y la injusticia social de su época, impregnada tanto de amarga sátira como de hondo pesimismo, características propias de este género. Hay una frase o proverbio que se le atribuye y que ha quedado para la posteridad:" El temor hace las cosas mayores de lo que son"
En cuanto a la música, es notable su aportación, con la adición de la quinta cuerda a la guitarra. Bueno, en realidad, del quinto curso de dos cuerdas. Aunque algún autor date en 1.555 la aparición del primer libro de Adrian Le Roy con piezas para la guitarra de cinco cursos, sin aclararnos cómo Vicente Espinel pudo añadir la quinta cuerda a la tierna edad de cinco años.
Lo que sí es cierto es que Alonso Mudarra edita en 1546 "Tres Libros de Musica en Cifras para Vihuela" , primera publicación de música para guitarra. También parece indiscutible que las raíces de la guitarra están en el siglo XV y en lo que hoy conocemos como provincia de Málaga. Esta guitarra primitiva era muy pequeña, tenía cuatro cursos de dos cuerdas, y curiosamente, de ella deriva el actual ukelele hawaiano, aunque parezca una broma. De nuestra zona pasó a Portugal, de ahí a la isla de Madeira, y desde allí fue llevada en 1.879 nada menos que a Hawaii por emigrantes portugueses, entre quienes estaban Manuel Nunes, Augusto Dias y Jose do Espiritu.
El músico Espinel tiene un insigne precedente en el también gran músico Ziryad, quien, tras ser expulsado de la corte de Harun al-Rachid, el califa de las Mil y Una Noches, emigró desde Bagdad a Córdoba para ser acogido por Abd al Rahman II. Es aquí donde también añade su quinta cuerda al Laúd y sistematiza las 24 "nubas", que son un modo de música andalusí.Pero, volviendo a nuestra guitarra, hasta 1.770 no se añade la sexta cuerda y se reemplazan los otros cinco cursos por simples cuerdas, adquieriendo ya su forma actual.
Respecto a su otra gran aportación, ya en el terreno de la poesía, no hay más que hablar sino de la Décima o Espinela, forma poética que consta de diez versos octosílabos, con rima consonante, según el siguiente esquema: abbaaccddc. Su difusión ha sido, y es, enorme, sobre todo en Hispanoamérica.Baste mencionar en Cuba a Jesús Orta Ruiz, Premio Nacional de Literatura 1.995. En Méjico, la poesia decimal es cantada o recitada en la música de huapango arribeño, en la llamada zona media de San Luis Potosí y la Sierra Gorda, en el fandango jarocho, el huapango huasteco y en algunas otras expresiones regionales.En Chile, es la forma métrica preferida por los cantores tradicionales, quienes llaman "verso" al poema completo.Como botón de muestra, en Nicaragua, y de Rubén Darío, son estos hermosos versos:
También un lauro merece
el ingenioso cantor
que con muy mucho primor
sus frutos al mundo ofrece;
su gloria jamás decrece,
la Historia le será fiel:
hoy admiramos en él
su facunda meritoria,
y siempre grande en la Historia
será Vicente Espinel.
No guardo memoria histórica de que en Ronda se haya celebrado en tiempos recientes ningún certamen local, o mejor, nacional, de décimas o espinelas, con la debida difusión y el necesario empaque, en honor de tan ilustre paisano. Puede que mi memoria sea flaca, o que ande algo despistado, pero quede explícita esta iniciativa, por si alguno la recoge, la revive, y la lleva a cabo.
Alguien que debiendo, pueda, como digo, llevarla a cabo, en Ronda, y en esta época tan yerma de poesía y tan sobrada de majadería. Porque , como Guillermo Cházaro indica,
La décima se cultiva
como si fuera una flor,
que se cuida con amor
para mantenerla viva;
y si no se la cultiva
la décima languidece,
y hasta morirse parece,
sólo la voz del cantor
la revive con primor
y con su canto florece.

© Alfonso López Domínguez