Eficiencia de Gestión, Satisfacción de Usuarios y Burn Out  profesional en la Sanidad Pública Andaluza  
 Artículo publicado en el No. 23 de "Puente Nuevo", revista de cultura andaluza.
 
© Carlos M. Gamero Gil
Me dispongo a escribir este articulo con el sosiego y la tranquilidad del periodo vacacional, siempre corto y merecido desde la óptica del que lo disfruta y largo y sobrecargado desde la del que se queda.
Lo hago con el mas profundo agrado, debido mi reconocimiento personal y amistad (a pesar de no haber asistido a la presentación de esta nueva etapa) con el nuevo redactor–jefe (Director) de la revista Puente Nuevo al que de corazón le deseo las mejores de las singladuras en esta nueva etapa , para la cual creo que se ha rodeado de una buena tripulación y espero que en la misma no escaseen los víveres y la vituallas. 
Lo que a continuación expondré no es mas que una visión general y desde luego muy subjetiva de algunos aspectos del Servicio Andaluz de Salud con el que de alguna manera u otra el que escribe ha estado vinculado en los últimos 22 años
Baste decir que en la Escuela Andaluza de Salud Publica de Granada en su curso estrella “Master de Salud Publica y Gestión de Servicio Sanitarios” se dedica un modulo entero al estudio de los diferentes servicios Sanitarios empleando unas 9-10 semanas a razón de 30 horas semanales, con su examen final de modulo, sus trabajos de equipo y su trabajo de campo particular realizado por cada uno de los alumnos.
Por eso hacer un análisis más o menos completo sería una temeridad por mi parte, así que como dije antes tocaré algunos aspectos desde mi óptica personal que en alguna medida respondan al título del artículo.
El resultado de un estudio mandado realizar por la Sra. Thacher a final de los años 80 a un grupo de expertos en gestión sanitaria y en gestión de economía de la salud, resumió sus conclusiones en un documento denominado "Working For Patients" que comenzaba diciendo : “Tenemos el mejor Sistema Sanitario del Mundo pero aun así hay que mejorarlo”.
Este alarde de chauvinismo Británico no estaba falto de razón pues de verdad es un buen Sistema Sanitario Público pero como todo susceptible de mejora. 
En líneas generales y en sus principios básicos y fundamentales, el servicio Nacional de Salud Británico es muy parecido al Servicio Nacional de Salud Español y sobre todo al Sistema Público de Salud de Andalucía. 
Una vez estudiado el documento y viendo las consecuencias que podría tener, los laboristas entonces en la oposición, pusieron el grito en el cielo: ¡Se pone en peligro la subsistencia del National Health Service (Servicio Nacional de Salud ), se perderá la equidad, ya no será mayoritariamente público, los negociantes de la Salud acabaran con él, será pasto de la especulación y del ánimo de lucro, se adueñaran de él las mutuas privada sanitarias!
Pero qué curioso, este documento se ponía a debate en la Escuela Andaluza de Salud Pública de Granada donde se formaban profesionales y gestores sanitarios de toda Andalucía , de España y también de otros países y en muchos aspectos, las reformas que proponía servían de ejemplo, siempre con sus matizaciones y adaptación particular al terreno como era Andalucía que gozaba de un Servicio Andaluz de Salud con algunos años de andadura.
Por qué este empeño. En líneas generales de la lectura del documento podríamos concluir que los sistemas públicos de Salud como el nuestro, por el hecho de ser público, universal, gratuito y lo mas equitativo posible no tiene porque dejar de ser eficiente.
Teniendo en cuenta que las necesidades en materia de salud son ilimitadas y los recurso son siempre limitados, tenemos la obligación de ser eficientes sino queremos en un futurible que se deteriore o que ya no responda adecuadamente a los principios de equidad, universalidad, gratuidad, mayoritariamente público y sobre todo lo más competitivo y avanzado científicamente, en cuanto a técnicas de diagnósticos y tratamiento que la cultura de la sociedad del Bienestar en la que nos encuadramos lo demande.
Creo que con todas las reservas que se puedan poner y con todas las áreas de mejora que se puedan incluir, el Servicio Andaluz de Salud en la mayoría de sus aspectos responde a estos preceptos y creo que goza de buena salud. Y así piensa alguien después de 22a de vida profesional, de los cuales 12 dedicados a la gestión, en lo que llamábamos jocosamente 1ª línea de fuego, ha conocido épocas de gran expansión (primeros años 80) en los que las inversiones fueron increíbles (había que crear las infraestructuras) y los primeros 90 hasta nuestros días, en los que la eficiencia de gestión es uno de los principales preceptos (Hacer más y mejor con el mismo o menos gasto).
Es más importante intentar gastar adecuadamente lo que se tiene a la vez que contener el crecimiento del gasto de manera adecuada , porque hay que mantener todo lo que existe en buenas condiciones y por supuesto mejorarlo en muchos aspectos, a la vez que seguir creciendo en infraestructuras y en prestaciones.
Pero la Eficiencia de Gestión debe tener un límite, si no queremos caer en un error importante, cuando no en lo que se podría considerar una perversión desde el punto de vista de los trabajadores, que son los que en definitiva dan la asistencia y de los usuarios que son los que la demandan.
Los ciudadanos legitiman y aprueban un sistema sanitario en última instancia, a la hora de expresar sus opiniones en las urnas, con sus votos, además de valorar lógicamente otras cuestiones importantes de la vida publica y de quien la dirige.
Por tanto es la satisfacción de los usuarios algo que preocupa sobremanera a los responsables de los mismos y así, se pone hoy en día mucho énfasis en medir la mismas a través de las quejas, reclamaciones y sobre todo las encuestas de satisfacción de usuarios.
Nuestro sistema sanitario público Andaluz, a tenor de lo anteriormente expuesto goza de un reconocimiento y aceptación por parte de los ciudadanos mas que adecuado. Claro que no en todos los lugares ni en todos los servicios será igual, pero para ser público, universal (se atiende a todos los residentes en Andalucía), gratuito, tendente a la mayor equidad posible y que el ciudadano tiene conciencia de que es suyo porque así es , no está mal.
En algunos casos la satisfacción del usuario ha de ser inmediata, es decir en el momento, lo más pronto posible, sobretodo en los centros de Salud, donde se propone la demora cero para que nadie tenga que esperar mas de 24horas para ver a su médico.
Es difícil alejarse de localismo, además en estos momentos no dispongo de datos de otros lugares, pero la satisfacción de los usuarios en nuestra zona es más que aceptable y en algunos casos sobre todo referidos a los centros de Salud roza la exquisitez si tenemos en cuenta las reclamaciones.
Además todas las encuestas realizadas últimamente en los centros de salud así lo reflejan.
Es el problema de las listas de espera diagnóstica y quirúrgica en la asistencia especializada (Hospitales, centros de especialidades y centros de diagnostico) lo que más quejas y reclamaciones produce y que en definitiva refleja con más intensidad la insatisfacción de los usuarios, aunque en definitiva cuando la asistencia de se produce, el nivel de satisfacción por parte de los usuarios suele ser es bueno, sobre todo más, cuando más importante es la patología atendida.
Esta satisfacción de los usuarios, supone un gran empeño para los responsables sanitarios por como se articula la misma, es en el día a día y en la atención directa que tanto el personal sanitario como no sanitario dan a los usuarios.
Así pues, de este gran objetivo de la administración, en gran medida participamos todos los profesionales y de ello debemos estar orgullosos, pues esta opción es la que libremente elegimos; una profesión que nos pone al servicio de los ciudadanos, en el momento en el que más nos necesita, demandando salud, para no perderla en la vertiente preventiva, para recuperarla en la vertiente curativa y rehabilitándola, y en su caso cuando no haya más remedio, para aliviarlo en su vertiente paliativa.
Queda pues claro el papel de los profesionales en la satisfacción de los usuarios, pero hay algo más. Los profesionales, debido a nuestras características, a nuestra formación, a nuestra vocación, debemos participar lo más ampliamente posible en la gestión de los servios sanitarios y no debemos rechazar este derecho y por eso las diferentes instancias administrativas deben articular la manera de participar en la misma.
Debemos pues convertirnos en co-gestores y dependiendo del modelo de dirección y del estilo personal del que dirige, esta será mayor o menor, ya que no se debe olvidar que la administración somos todos le pese a quien le pese.
Y todo esto con el trabajo no siempre bien reconocido de los que prestan la asistencia, los que están cerca del usuario, delante, detrás o a su lado. En definitiva, los profesionales.
El Servicio Andaluz de Salud cuenta con un número de profesionales de unos 75.000 sobre los que recae el peso directo de la organización del mismo y de la asistencia y los que por definición deben ser eficientes, amables, dar satisfacción a los usuarios y estar siempre contentos; como si de un alegato evangélico se tratara (estad alegres, os lo repito, estad siempre alegres), dicho esto con el mayor de los respetos y sin ánimo de ser irreverente
Pues no es, o desde mi punto de vista no debe ser así. Porque aunque tengamos en cuenta que nuestro trabajo puede tener mucho de vocación y en algunos caso de devoción, realmente y en definitiva es un trabajo, más o menos remunerado (más tarde lo comentaremos), con mejores o peores condiciones, con una u otra vinculación, con el que se debe cumplir y en el que no deberían haber demasiadas diferencias entre los trabajadores en razón de género, edad, procedencia o tipo de vinculación (fijo, contratado temporal etc).
El gran número de profesionales quemados (el famoso burn out) que mantenemos, que creo que puede ser porcentualmente el mayor de cualquiera de las administraciones, nos invita a hacer una reflexión e intentar encontrar algunas causas que produzcan este estado.
Los profesionales se pueden incentivar moralmente o económicamente.
Es muy importante el reconocimiento personal y en el sistema sanitario ocurre cuando verdaderamente se consiguen metas colectivas importantes que deben ser medibles, como es la contención o disminución del gasto, la disminución de las reclamaciones, las encuestas de satisfacción favorables, o la acreditación de centro sanitario de calidad, reconocida por el cumplimiento de las condiciones y parámetros validados a tal efecto.
Pero los profesionales necesitamos algo más y esto es el desarrollo de nuestra carrera profesional la cual es prácticamente inexistente en nuestro medio.
El personal administrativo puede acabar en jefe de grupo que es solo un grado más y durante este tiempo el nombramiento del cargo es temporal y no están muy clara las consolidaciones de categorías.
El personal sanitario no facultativo se jubila normalmente con la misma categoría con la que entró 35 o 40 años atrás, si no promociona a otra categoría, lo cual es bastante difícil. Lo mismo puede ocurrir con los técnicos, auxiliares o celadores.
Los enfermeros, si no son promovidos a algún cargo de libre designación temporal se jubilan como enfermeros sin ningún cambio en su profesión.
Otro tanto ocurre con los médicos de Centros de Salud y con la mayoría de los hospitales, que se jubilan con la misma categoría que se vincularon por primera vez al sistema sanitario.
No insistiré en el índice de rotación de directivos y en la incertidumbre sobre el futuro profesional de médicos, enfermeros y otras categoría promocionados temporalmente a directivos.
Todo esto pone de manifiesto una más que dudosa o inexistente carrera profesional que produce una falta de nuevas expectativas, lo que unido a otra serie de circunstancias, tales como la presión asistencial, la precariedad de los contratos en muchos casos, o la falta de incentivos, pueden contribuir al aburrimiento y desilusión de los profesionales y en el peor de los casos al burn out (quemamiento) profesional.
Parece que últimamente se esta estudiando reconsiderar la carrera profesional y que en ésta no sólo se valore la antigüedad de los trabajadores fijos en forma de trienios, sino que sean considerados otros factores, tales como el desarrollo personal, el nivel de implicación y la adecuación al puesto de trabajo que ocupa con la correspondiente acreditación y formación 
Si a todo esto añadimos que los profesionales de Atención Primaria del Servicio Andaluz de Salud son los peores pagados de toda España y los de España de los peores de los Europa y dado el nivel de calidad asistencial que se imparte, se puede comprende que en líneas generales los profesionales no estén de acuerdo con su estatus si se le compara con los países mas desarrollados de Europa o con el resto del España 
Solo una gran profesionalidad, sentido de la responsabilidad, seriedad en el trabajo y la esperanza de que algún día se cambiará para mejor (salientes de guardia para los centros de salud por ejemplo) hace que se siga trabajando de manera eficiente, con satisfacción de los usuarios y con una calidad asistencial que es reconocida en todos los foros nacionales e internacionales.
Referente a mi experiencia personal creo que soy privilegiado por haber conocido de primera mano durante 12 años la gestión de los servicios sanitarios y por llevar en esta segunda etapa solo 8 años y en algunos momentos parece que empecé ayer, y esto me hace parecer que aun no me considere muy quemado, pero esto para nada debe ser un reflejo de la realidad. 
Son solo mis vivencias y apreciaciones personales y para nada son ni deben ser extrapolables a otras sensibilidades sobre el tema en cuestión.
Espero haber cumplido con el encargo de mi buen amigo Alfonso de contar algunas de mis experiencias profesionales en el Servicio Andaluz de Salud desde una óptica muy personalista y que desde luego siempre muy mejorable, y desearía haber satisfecho humildemente algunas de sus expectativas.
Espero asimismo no haber herido demasiadas sensibilidades (este mundo sanitario es muy complejo). Lo he hecho como dije con mucho cariño, con mucho gusto contando mi punto de vista personal sobre los tres los principales actores del Sistema Sanitario Público y cuyo papel en algún momento me ha tocado interpretar, a saber: los gestores (Administración Sanitaria) los ciudadanos, (los usuarios, que deben ser siempre el centro del sistema sanitario) y los profesionales (los que trabajamos en él).
Existen otros actores también muy importantes como son los agentes locales ( políticos municipales), los proveedores (de mobiliario, de material de informática, de material clínico, de farmacia) y los representantes de los trabajadores ( los sindicalistas) pero esa….. esa es otra historia.