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ARUNDA | © Alfonso López |
Artículo aparecido
el día 05 febrero 2005 en las páginas
de opinión de la publicación
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Ronda
semanal
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GENTE VALIENTE © Alfonso López Domínguez Me apresto a escribir estas líneas cuando apenas exhala su último aliento el mortecino crepúsculo de un supuesto día cualquiera, y resulta difícil predecir qué puede ocurrir este sábado en la sede de la agrupación local socialista. Desde el respeto a los asuntos internos de ese partido, la convocatoria de esta asamblea es una idea genial, para la que hace falta el valor que en otras formaciones, o no se tiene, o se ha perdido. Se ofuscaba minmano Ángel por si mi inequívoca defensa de Isabel María Aguilera pudiera perjudicarla, dado el carácter de impresentables que él mismo nos atribuye. Fue el mismo Francisco Cañestro quien disipó mis dudas, y el comentario entre militantes es más bien del tenor: "fíjate si es buena Isa, que hasta gente que no es de los nuestros la defiende" Cuando no se es un sectario ni un oportunista, estas cosas sí se entienden. Porque esta socialdemocracia culta, preparada y joven, constituye
un capital humano que esta ciudad no puede permitirse el lujo de
desaprovechar, debiendo procurarse que recupere el puesto que los votos y la
voluntad popular le han deparado. Porque, querido hermano Ángel, no son kalasnikov
ni máusers los que nos acechan, sino escopetillas de plomillos a la luz de
las no menos mortecinas luces de los reverberos donde pululan algún que otro
insecto vivo y algún que otro necrófago muerto de asco. Por cierto, gente valiente la del pueblo iraquí. Gente valiente y
admirable, aunque a algún que otro vergonzante de por aquí parece que le
molesta que estén recuperando su soberanía de entre todas las tiranías
posibles. Sin embargo, no molesta que se admita a trámite en nuestro
parlamento estatal un proyecto secesionista, y pasa desapercibida la protesta
de los grupos parlamentarios andaluces. Sabido es que a los andaluces siempre
nos llaman para abrir puertas, y luego nos dejan fuera. Pero bueno, hoy ha sido un día magnífico, en el que nuestro alcalde ha
recibido en su despacho al amigo Manolo y al no menos famoso arquitecto
Montaner, no sabemos en qué orden, pero sí sabemos del primero, que no come
lentejas, por propia confesión, y del segundo, sabemos que volverá a comer
la semana próxima con el primer edil, el ciudadano Marín Lara. ¿Serán las
exquisitas migas rondeñas, regadas con buen vino de los Descalzos Viejos, las
encargadas de tapar los agujeros en el largo camino hacia Merinos Norte? El señor
alcalde come con mucha gente, y no lentejas precisamente, y un poco de hierro
no le vendría mal para paliar la evidente endeblez física a que tanto
desgaste psíquico le está llevando. Hoy ha sido otro día magnífico en el que se han presentado mapitas en
lugar de presupuestos, monaditas en lugar de cuentas, pamplineos y paseos en
coche oficial a la sombra de cocoteros comprados con el dinero para pintar los
pasos cebra. Pobres viandantes, los que se juegan la vida en estos canalillos
de la muerte en que se han convertido los pasos de peatones, apenas visibles
para conductores lentamente abotargados, en una ciudad repleta de coches y
toda clase de vehículos a la misma hora, pequeño Estambul de los despropósitos
en materia de tráfico. Y sin remedios ni ramos que echen una mano.
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