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ARUNDA | © Alfonso López |
Artículo desaparecido
el día 23 de MARZO de 2002 ( apareció el 6
de abril) en las páginas
de opinión de la publicación
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VALIENTE
DESPIPORRE ©Alfonso López
Este
artículo tenía que haber salido hace quince días, pero el emilio se perdió
por esos procelosos y fatídicos mundos de la cibernética. Ventaja de nuestra
amada Ronda es que los artículos no caducan. Uno sobre la depuradora, por
ejemplo, puede tardar quince años en publicarse, que no pierde vigencia. Así
que, hablando de presupuestos municipales, dos semanas no son nada. Sobre este
tema, decíamos ayer y decimos hoy que, este año, además, se ha vuelto a
hurtar un debate en profundidad sobre los sucesivos incumplimientos de
ejercicios anteriores. No sólo en el pleno, sino en los medios de comunicación,
como el plantón que nos dio María Isabel Aguilera en Ronda TV. Tan sólo una
voz se elevó en su día, la de Juan Guerrero, para decirnos que “como estamos en manos de esta coalición democrática
política, bueno, pues que hagan lo que quieran”. Ole la oposición
valiente. Hay
que reconocer, no obstante, la ardua labor desempeñada por Antonio Sánchez
Martín, quien aprovecha cuantos foros se le ofrecen para clamar por lo que
parece no tener arreglo, buscando dar al público una imagen de seriedad
presupuestaria que parece haberse perdido en lo que viene de aquí para atrás.
A este respecto, nos facilitó unos datos que confirman lo ya expuesto tantas
veces. Por ejemplo, en el ejercicio 2000 no se llegaron a cubrir ni el 22 por
ciento de los ingresos previstos por aprovechamientos urbanísticos, y a pesar
de todo, este año 2002 se vuelve a insistir en una generación de crédito
por importe de nada menos que
2.152 millones por este mismo concepto, o sea, casi ocho veces lo que se
consiguió el año anterior. Por otra parte, y sobre el grado de ejecución de
inversiones, en el nefasto ejercicio 2001 no se llegó a cumplir ni el 20 por
ciento de lo presupuestado. No es de extrañar que ya nadie eche cuentas a
este instrumento tan fundamental de la política y la gestión municipales, y
menos después de la auto descalificación corporativa hecha en su día por
Fermín Villodres. Pocas esperanzas quedan de que, conforme se vayan
conociendo más datos sobre el grado de cumplimiento del presupuesto anterior,
se produzcan nuevas intervenciones que ayuden a conocer este aspecto esencial
de la gestión de gobierno que a todos nos afecta. No en vano es nuestro
dinero el que se está administrando. Los
presupuestos de este año no dejan de ser imagen fiel del desbarajuste que
sigue siendo para la ciudad la consumación del célebre pacto tripartito y la
poca fortuna que hemos tenido en esta legislatura, con la de oportunidades que
sin duda se han perdido y que probablemente ya no se van a presentar más.
Poco tiempo queda ya para enmendar la plana, pues las próximas elecciones están
a la vuelta de la esquina, y los fenómenos larvarios que se han enquistado en
nuestra realidad política, amenazan de nuevo con latente pero evidente
insistencia. Hacen falta más remangos para poner las cosas en su sitio y los
cómputos en su debida dimensión, dejándose de vestir muñequitos de cara a
la galería y de incidir año tras año en la consecución de unos cálculos
impresentables e increíbles. Cuando se convenzan de que los presupuestos
anuales no son unos molestos trámites o papeleos, sino el guión estricto,
veraz y efectivo de la gestión económica del municipio, posiblemente para
entonces ya estaremos todos calvos, o con melena rubia. Esta
realidad dista mucho de lo que debería ser un tránsito pacífico y
equilibrado hacia una renovación en profundidad de los cuadros dirigentes de
la ciudad, quedando la situación actual más sumida en la perplejidad y el
cabreo que en la confianza y el deseo de mejorar definitivamente. Al día de
hoy, seguimos con las mismas caras y los mismos gestos que hace tres años,
sin que nadie se atreva a dar el empujón que hace falta para salir de toda
esta inercia.
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