![]() |
ARUNDA | © Alfonso López |
Artículo aparecido
el día 09 de FEBRERO de 2002 en las páginas
de opinión de la publicación
.
|
|
|
|
|
MI
AMIGA LA SALAMANQUESA ©Alfonso López
Su nombre científico es tarentola mauritanica, dicho sea con permiso de mi amigo Andrés Rodríguez, y dicen que las trajeron los moros a España en su barcos pues su lugar de origen es el norte de Africa, aunque su área de dispersión actual abarca casi toda la Península, en sus dos variedades, costera y común. Los catalanes y mallorquines la llaman dragó (como el tal Fernando Sánchez), o dragonet, de tal forma que la isla dragonera toma su nombre de este bichito, tan simpático y útil, y tan asquerosito al mismo tiempo. En realidad es un pequeño lagarto o gueco arborícola que ha colonizado nuestras viviendas y que presta un gran servicio a sus huéspedes humanos por la gran cantidad de insectos que consume, pero que también da un poco de repelús cuando se te cae encima al abrir alguna puerta o ventana o la tapa del registro de la luz o del agua. Eso cuando no te la encuentras debajo de la almohada. El caso es que hace unos días, apenas entrados en febrero, me encontré
una bien hermosa en la puerta del garaje de un vecino. Nunca, a estas alturas
del año, había visto cosa igual, ni en Ronda ni en la costa ni en la campiña.
La reflexión me viene rápida: si estos bichos tan rudimentarios y
primitivos, que han sobrevivido y posiblemente previvido a los dinosaurios
salen de sus escondrijos tan pronto, cuando antes lo hacían a finales de
marzo o en abril, es que su sistema interno debe decirles que algo está
cambiando en el clima y que posiblemente se avecina una buena época para
ellas, y algo peor para nosotros, en la que el cambio climático que tanto
niegan sus causantes, convierta nuestros habitats humanos en junglas,
manglares o desiertos donde nuestros queridos lagartitos nos sobrevivan también
a nosotros, estúpidos y agresivos bípedos. Pero, dejando a un lado estas disquisiciones algo delirantes, y
volviendo a la cruda realidad, vemos que tras el escándalo, vuelve de nuevo
la calma, como si el pacto fuera un fenómeno sincopado que tan pronto nos
sobresalta con declaraciones furibundas, como nos sorprende con sonrisitas y
guiños de complicidad entre los que un poco antes se han venido poniendo
vestidos de limpio. Bueno, pues qué bien se lo pasan éstos, y que no
decaiga, que aun queda cuerda para otros dos o tres síncopes antes de las próximas
elecciones. Con no hacerles caso, como al zagalito mentiroso, tenemos
bastante. Según parece, al final el Timoski entra en la moratoria, a pesar de
los pesares y de las malas lenguas, y eso nos da cancha para seguir aguantando
el tema durante algunos meses más, como si no estuviera ya suficientemente
manido y manoseado. Los que se comen pocas roscas son los defensores de causa tan perdida
como es la cuestión de la depuradora, la cual nos explican los de Confederación
que se ha visto entorpecida, esta vez, por las alegaciones de un señor vecino
(quién será). Lástima que no hayan hecho igual caso durante años a las
alegaciones que miles de vecinos venimos repitiendo desde los tiempos de Mari
Castaña para que inicien las obras de una puñetera vez. No obstante, debemos felicitarnos porque ya no tendremos los odiosos
molinillos destrozando nuestro entorno serrano, y también porque parece que
las torretas de telefonía van camino del ostracismo y el destierro que les
corresponde, de tal manera que nuestro medio ambiente rural y urbano vuelva a
convertirse en un oasis de esplendor natural sin mácula ni mancilla, y de
esta forma, los herederos de esta tierra, es decir, los turistas y las
salamanquesas, puedan seguir disfrutando de un paraíso sin igual. |
|
|
|