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ARUNDA | © Alfonso López |
Artículo aparecido
el día 09 de MARZO de 2002 en las páginas
de opinión de la publicación
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PIENSO,
LUEGO EXISTO ©Alfonso López
Ave, Curro, morituri risus causa te salutant. No es que se haya subido
la grappa a la cabeza, ni que los sentidos se encuentren embotados por la
ingesta abusiva de lasagne,
tagliatelle, spaghetti, fettuccine, pappardelle, y demás excelencias de la
cocina mediterránea, sino que la frase anterior podría muy bien resumir el
viejo modo de entender el buen rollo entre gentes empeñadas en un mismo fin,
que en este caso ha sido el de representar al senado y al pueblo de la república
rondeña por vía del hermanamiento cultural con una ciudad de la Toscana,
provincia de Arezzo, que responde al nombre de Castiglion Fiorentino. Por una
vez, no ha sido el estamento político el encargado de viajar allende las
puertas de embarque y los controles de los aeropuertos, y en felicísima
iniciativa, ha sido un ente privado rondeño, el Centro Andaluz, el encargado
de llevar a cabo esta empresa. Qué decir de las espléndidas vivencias que se derivan de la estancia
en la inmortal Italia, limpia, ordenada y segura como nunca antes la habíamos
visto. Sin embargo, el principal acervo ha consistido en traerse un trozo del
corazón tan grande que tienen éstos sin duda alguna hermanos nuestros, por
tantas circunstancias y tantos motivos. El personal se ha volcado con
nosotros, con una hospitalidad, dedicación y simpatía que sólo pueden
equipararse a nuestro reconocimiento y por supuesto, a nuestro sincero e
incuestionable agradecimiento. Circundado por suaves colinas jalonadas de frondosa, rica y cuidada
vegetación, perfectamente comunicado tanto por autovía como por ferrocarril,
rodeado de cultivos feraces y prósperos establecimientos, este pueblo sin
paro se encarama a lomos de un cerro, conservando su inequívoco sabor
medieval y culminándose con un castillo que le da nombre y que alberga las
dependencias municipales donde fuimos recibidos por representantes de todas
las formaciones políticas locales. Fuimos tratados con un cariño que merece
el compromiso formal de la mutua correspondencia, de tal forma que cuando un
castiglionense venga a Ronda, se vea compensado con al menos el mismo trato,
ya que mejor es imposible. Con independencia de los intercambios que en el futuro se van a seguir
produciendo, tanto en asistencia mutua en materia de turismo y de
instalaciones fabriles como en colaboración museística, artística y
bibliográfica, la misión objeto de este viaje ha sido ampliamente cumplida,
habiendo quedado bien altos los pabellones de Ronda, Andalucía y España. Y así las cosas, volvemos a nuestra ciudad, la bien enmarcada por sus
ásperas serranías que esta vez descubrimos coronadas por la nieve, esta
Ronda lastrada por el paro y la falta de comunicaciones adecuadas, y nos
ponemos de seguida al tanto de lo que ha preocupado a nuestros conciudadanos
durante tan señalada ausencia. La vaca. Resulta que la tan glosada vaca sigue desvelando el sueño de más
de uno, creando una situación insostenible que obliga reflexionar y a tomar
medidas para su erradicación o su mantenimiento en el domicilio privado en el
que se encuentra. A favor de la vaca consta, según me ha comunicado en
supuesta exclusiva su dueño, que es la más retratada del país, que desde la
Embajada de la India se ha encargado la redacción de un amplio dossier sobre
el asunto, que una televisión holandesa ha negociado un amplio reportaje al
respecto, y que la casa Puleva quiere hacer un anuncio publicitario con la
vaca que ríe al borde del tajo. Vaca pluriempleada. Personalmente propongo que en el próximo viaje de hermanamiento con la
ciudad de Cuenca, les llevemos la vaca, habida cuenta de su querencia por los
jardines que llevan el nombre de la fraterna capital conquense. Total, una
vaca era lo único que le faltaba al gallinero. Una vaca recitando aquello de
que “pienso, luego existo”.
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