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ARUNDA | © Alfonso López |
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| Definición 800 x 600 |
| UN CEDERRÓN MUY VACILÓN
©Alfonso López
Estuvimos la semana pasada un nutrido grupo de personas y habitantes de esta Ciudad en el teatro-pescadería Nuevo Vicente Espinel, a fin de asistir a la convocatoria de la Empresa Municipal de Turismo y participar de la puesta de largo de un cederrón patrocinado por dicho ente, así como a visionar el contenido del mismo con inusitado deleite y máximo interés. Es como si los Reyes Magos hubieran querido obsequiar a Ronda con el excelente regalo de un compendio de sí misma, bien tejido y mejor diseñado, debidamente embalado en soporte binario y envasado bajo la denominación de origen “ Ciudad Soñada”. Tras las sentidas palabras de don Juan Benítez, el cual, con postura compungida y devota compostura nos elevó el ánimo hasta alcanzar altas cotas de recogimiento colectivo y placentera delectación, vino la presentación propiamente dicha, de la mano de don Bartolomé Nieto, quien manipuló (valga la redundancia) con singular acierto los mandos del ratón para ofrecernos un sin par paseo por los soberbios contenidos del cederrón vacilón. Fue al final de su glosa descriptiva, cuando en magnífico ejercicio de sencillez y modestia, ofreció a presentes y ausentes la posibilidad de colaborar con este empeño editorial, que quiso hacer asimismo colectivo y ampliable a todos los ciudadanos de Ronda. Pues bien, me van a permitir tan dilectos próceres, por mor del afecto y simpatía que me une a ellos, que utilice este vehículo de expresión para poner un granito de arena vía comentario con pretensión de constructivo y coadyuvante, para que todos nos animemos a participar en esta tarea, que fuera de toda guasa, se ha presentado como común y extensiva a todo aquel que quiera participar en ella. De la mera observación de las imágenes, así como del recuerdo de lo expuesto en la propia presentación y sus comentarios, autorizados o apócrifos, observo una serie de incidencias que paso a comentar. En primer lugar, repatea un poco que se utilice el vocablo “parkings” cuando en español existe desde hace tiempo la palabra sinónima “aparcamiento” para designar dónde se colocan transitoriamente, en lugar público señalado al efecto por la autoridad, coches u otros vehículos. Término lingüístico de curioso origen bélico, ya que en principio designaba a los parques o campamentos donde se colocaban convenientemente los carruajes y, en general, los pertrechos y material de guerra. No anda muy lejos la actual acepción, pues sabido es, que el mero hecho de aparcar, se convierte a menudo en singular batalla seguida a veces de gran pérdida. En conclusión, si se me permite la observación, que cuanto más evitemos la terminación “ing”, que tanto repugna a nuestro idioma, pues mejor. Otra observación que llamó la atención de propios y extraños, fue el acento tan fino del locutor, tan impoluto en español e inglés, y que aunque pueda parecer aséptico y distante, lo considero preferible al destrozo de nuestras particularidades fonéticas andaluzas por parte de algunos locutores que parecen gangosos o asmáticos, que de castizos que quieren ser, parecen que se están ahogando o asfixiando. Feísima moda la del habla pija actual. Lo que sí echamos en falta, y mira que hemos rebuscado, es la presencia de la bandera andaluza en todo el amplísimo contenido de este disco. Parece mentira, Ronda, la cuna de los símbolos de Andalucía, "De Ronda vengo lo mío buscando"... de "La verde y blanca"; Carlos Cano que estás en los cielos, no te enfades. Parece mentira, hombre. Que Ronda no está en Alemania, ni en Euskadi, ni en Catalunya. Ronda tiene los pies en Andalucía, que también existe, y tiene su bandera estatutaria y por ende, constitucional. Y es blanca como la paz y es verde como la esperanza. Sin menoscabo alguno de cualquier otra enseña propia de la nación española, que también existe, y que Dios guarde. Otra cosita que sí vimos fue en el apartado dedicado a la artesanía, donde se puede observar un vídeo de imágenes impactantes, como creo que son el desuello de un cochino en una matanza. Será muy artesana la forma de desollar a un guarro, pero es de suponer también que esas imágenes pueden herir la sensibilidad tan sensible de tantos turistas tan amantes y protectores de los animales, ellos. Aunque luego tiren bombas con uranio empobrecido en algún lugar de nuestra Europa. Y el comentario ad hoc creo que hace referencia a una Ley de Extranjería de los siglos XVI o XVII, donde en lugar de NIE o tarjeta de residencia había que enseñar un buen trozo de jalufo o tocino añejo so pena de verte extraditado. Por último, en gastronomía, la eterna controversia entre si es rabo o cola de toro. Da igual, siempre que el toro no esté loco. En resumen, que hay que felicitar sinceramente a los promotores y autores de esta obra de divulgación y esperar que se continúe por este buen camino y que se sigan produciendo iniciativas de esta índole y que en un futuro próximo los establecimientos de hostelería dispongan de un terminal interactivo donde poder mostrar este tipo de cosas. Creo que ya se está en ello. |