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ARUNDA | © Alfonso López |
Artículo aparecido
el día 15 enero 2005 en las páginas
de opinión de la publicación
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Ronda
semanal
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CUCHARÁ Y PASO ATRÁS © Alfonso López Domínguez Pues
sí, hemos vuelto. Las gélidas aguas del mar del norte se estaban volviendo
especialmente incómodas en este seco y gélido invierno, azote de pascueros y
cocoteros, si bien escenario idóneo para el cervus elaphus pamplinense
que brama su lanuda incoherencia en la escarchada falda de la dehesa,
estorbando de paso la visión a los automovilistas en un cruce harto
peligroso. Menos mal que estamos ya en los albores de la segunda vuelta hacia
ese nuevo mayo de 2007 que nos abrirá definitivamente un futuro de
prosperidad duradera para esta maltratada ciudadanía rondeña. Por cierto,
hemos vuelto también a la tele. Mientras
tanto, repasemos. El período normal de gobierno local es de cuatro años (al
menos, en los demás municipios). Además, es el más adecuado a la realidad,
porque los dos primeros años son de preparación, arranque, puesta a punto y
marcha alante, adquiriendo la gestión ciudadana su velocidad de crucero y su
máxima eficacia los dos años últimos. Sin embargo, hemos pasado de esas
alcaldías eternas y frailunas, a los mandatos sincopados y epilépticos de la
actualidad. Con un PGOU en
ciernes, con el tema de los aparcamientos en el aire, con la calle la Bola
encharcada en el invierno más seco de los últimos cinco años, y el centro
comercial abierto (y tan abierto), que casi da miedo de que empiecen (a
cargarse) el segundo tramo ¿creen
realmente estos señores munícipes actuales que les va a dar tiempo a hacer
nada, de aquí a la primavera de 2007, algo más que comprar ingentes
cantidades de caramelos para arrojarlos al pueblo en pasacalles y cabalgatas? Pero
tampoco cabe hacer leña de la indiana palma caída en desgracia por sus malos
modos. Habrá que esperar primero a que se caiga. Las impaciencias sólo
conducen a la espiral del mamoneo y del encono personal. Por contra, la gota
malaya es una táctica que da magníficos resultados. Estamos todo el día
chapoteando y dando vueltas alrededor de los charcos de la calle la Bola, y se
nos hurta el debate de fondo sobre los grandes temas locales. Como muestra, un
botón: la elección de la empresa encargada de la redacción del PGOU. Sabido
es que la designada finalmente anda últimamente muy saturada de trabajo y que
incluso ha habido sus más y sus menos en Marbella por el tema de los plazos. Al
final se dejó la decisión en manos de los técnicos, según informa la
prensa. De lo que se habla y se rumorea con insistencia, es de la primera gran
discusión en las alturas de Duquesa de Parcent s/n a causa de este asunto. El
alcalde dio un nombre y luego ya no se pudo dar marcha atrás. Qué obviedad,
ni que nos chupáramos el dedo. Había más empresas, y más oportunidades, y
no se ha informado suficientemente, con claridad y sin lugar a dudas, como
exige la democracia delegada a que se refiere mi hermano Ángel. En fin, que aquí estamos y aquí seguiremos mientras no nos echen, dispuestos a colaborar, pero también a contestar esa forma de engaño que consiste en mezclar dos gotitas de demagogia con mucha salsa marrullera poniendo cara de ovejita lucera. Aquí estaremos, para seguir clamando contra los incumplimientos, porque en política, ni todo vale ni cabe todo con tal de meter la cuchara en el perol y con tal de no poner ni un banco, ni un farol. |
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