ARUNDA © Alfonso López 

Artículo aparecido el día 16 de diciembre de 2000 en la página de opinión PUNTO DE VISTA de la publicación

RondaSemanalInformación
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Definición 800 x 600

 
RAPIDEZ DE REFLEJOS                                                                                             ©Alfonso López
Vamos a poner varios ejemplos de esta cualidad tan necesaria para los deportistas, conductores, personas en general, e incluso para los políticos. El primero, sin duda, ha de referirse necesariamente al sin par e inefable futuro alcalde don Juan Benítez Melgar, quien nos da una muestra, en brillante alarde, de su ya reconocida y extensamente glosada capacidad de respuesta rápida a los acontecimientos más o menos luctuosos de la ajetreada vida local rondeña. En esta ocasión, lo hace respecto al ampliamente consensuado como mamarracho de obra del Barrio, interpretando de nuevo su archiconocida cantata y fuga titulada "ya lo sabía, ya lo sabía, un telegrama me lo decía". Lo cual provoca la primera reflexión también muy rápida: si ya lo sabía ¿por qué no puso remedio? Parece mentira que a estas alturas del pacto, los distintos copactantes se tiren la bola unos a otros sin caer en la cuenta de que son corresponsables políticos de las cosas que bien, mal o peor hechas salen a relucir a la palestra ciudadana como resultado de su gestión –no olvidemos- tripartita. A menos que se niegue la propia existencia del pacto, lo que equivaldría a negar cualquier legitimidad respecto a su propia gestión como gobierno municipal. Perdón, creo que ha aparecido la palabra "bola". Esa sí que es buena. En su loable empeño por no dejar que los coches aparquen encima de la acera, los no menos inefables técnicos que padecemos, llenaron la misma de bolas, bolones o enormes bolindres que tampoco dejan pasar a los sufridos viandantes sin grave riesgo de machacarse las espinillas o romperse la crisma. Es decir, hemos inventado una nueva dimensión de los ánditos o aceras como "espacios urbanos destinados a albergar bolas". Esperemos que en el polideportivo que para la misma zona propicia don Antonio María Marín Lara no se albergue ninguna... bolera.

Vayamos a otro ejemplo de reflejos rápidos. O tal vez espejismos lentos. Ahora se redimen viejos proyectos ya muy elaborados y estudiados por unos o por otros, como es el caso del aparcamiento subterráneo de Martínez Astein. Proyectos que emergen o se sumergen, alternativamente, según interese al momento o a la situación de que se trate. Los que siguen sin aparecer son los otrora prometidos o anunciados proyectos de inversiones turísticas en nuestra comarca. En su lugar, siguen acercándose los fabricantes de molinillos y ventiladores gigantes que no tienen otro sitio adonde ir más que donde saben que la necesidad les puede allanar muchos caminos. Inversiones milmillonarias y pocos puestos de trabajo. Pan para ellos y más hambre para nosotros. Posiblemente seamos más pobres después de la avalancha de estos artefactos. No se puede esquilmar más un territorio. Acordémonos de aquella célebre fábrica de hojalata que nos dejó sin las encinas borrachas. Habrá que cambiar la toponimia. Cambiamos encinas por molinos, posiblemente también borrachos. Por si cabe alguna duda, esto no es ecologismo, pues se trata de mera supervivencia.

Y por último, una llamada a la rapidez de reflejos y al compromiso, esta vez a los cientos de ganaderos censados en nuestro contorno, sobre todo a los de vacuno, así como a sus canales de distribución, es decir, carniceros y restauradores de la zona. El invento y la ruina de otros, el mal creado por otros, nos está afectando de lleno sin que, como siempre, llevemos arte o parte en el asunto. Como dice el delegado de Agricultura, don José María Rodríguez, no hay ninguna posibilidad de que la enfermedad (de las vacas locas) esté en la provincia de Málaga, es más, no hay un solo atisbo de que esté en Andalucía. Se extrañan por ahí de que los casos hayan aparecido en el norte, donde supuestamente se alimenta el ganado en televisivos y naturales prados. Pues que digan qué zona está libre de los trapicheos con los piensos y de las importaciones de Francia y Portugal, perfectamente denunciados por la ministra Villalobos. Para cuándo entonces la creación de una denominación de origen de ganado autóctono o criado en nuestra zona. Todas las medidas de control sanitario e incluso la prometida intervención del gobierno son más que indispensables, pero ya sabemos que la Administración no se caracteriza precisamente por su rapidez ni por sus reflejos. Ahora sería el momento de poner orden en este sector de la economía local que tanto futuro puede tener, y de paso romper el tópico de que los andaluces no comemos más que garbanzos, pringá, gazpacho y pescaíto. Buenas carnes rojas, con garantía de origen. A despabilarse tocan.
 

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