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ARUNDA | © Alfonso López |
Artículo aparecido
el día 19 de ENERO de 2002 en las páginas
de opinión de la publicación
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UN MAS QUE NECESARIO RELEVO ©Alfonso López
No sé cómo nos verán los más jóvenes a los que ya estamos
decididamente empeñados en parecer un poco mayores. Empeño que algunos van
consiguiendo con innegable éxito. Incluso superando expectativas. Pero de la
imagen retrospectiva que poseo de estas cosas, para los que hace algún tiempo
nos encontrábamos en la fase en que ahora se encuentran los que afanan y
pretenden ser algo y hacer carrera en la vida, pues como digo, nos parecían
las personas mayores de aquella época, un poco horribles, la verdad. Aquellos
señores mandamases o mandamenos, más bien bajitos y regordetes, casi siempre
calvos, con bigote de fila de hormigas y gafas invariablemente negras... Ese
era uno de los estereotipos más extendidos, con diversas variaciones. El que
tenía pelo, lo tenía blanco, y de vez en cuando había alguno que otro muy
alto y delgaducho, como Don Quijote, pero en versión draculiana. Las señoras
de los mandamases o mandamenos eran también invariablemente gruesas y con
trajes estampados en verano o abrigos de muchas pieles en invierno. Y en
general, había un aire de mala leche que después no era tal, pero el tufo lo
daba. Espero
por favor que no se vea así a la generación que hoy día ocupa el sitio que
antes ocuparon estos personajes de nuestras pesadillas juveniles, a los que
considerábamos seres autoritarios, autosuficientes, distantes,
caricaturescos, lúgubres y patéticos. Ya sabemos que estamos a años luz de
las circunstancias en que se sitúa la acción, aproximadamente hace treinta años.
Pero, y mira que han cambiado cosas, el necesario relevo generacional que se
estaba produciendo en aquel entonces, hoy día no parece que vaya a volver a
engendrarse en bastante tiempo. Por
tanto, vamos a seguir condenados a ver las mismas caras, cada vez más viejas,
de los mismos mandamases o mandamenos, y esto durante bastante tiempo, a menos
que la gente nueva despabile de una vez y exija el lugar que por derecho le
corresponde. Este concepto de renovación generacional, no por mucho
repetirlo, no parece que cale lo más mínimo en el entramado social, porque
parece interesar a muy pocos, de tal forma que esta época actual sí que es
facha y conservadora. A unos les interesa conservar su estatus de
mandamases o mandamenos, y a los más, les interesa conservar su estatus de
eso, de aquí me las den todas, y que otros se compliquen la vida. Hablo por tanto de una época, no de una clase social o de una tendencia ideológica. Hemos llegado a tal grado de atasco, que igual que hubo una era de los descubrimientos, o de las revoluciones industriales, a la presente se la llamará la etapa del dame pan y llámame tonto, que eso ya lo sé. En fin, que mientras, nos seguiremos deleitando con los distintos actos culturales que afortunadamente tenemos cada vez con mayor frecuencia. Una auténtica joya, la presentación en Santa María la Mayor, del Chamber Choir de la Universidad Estatal de California. Un privilegio que sólo han compartido Córdoba, Granada y Sevilla. Lástima que a estas maravillas no se les dé la difusión que sería menester. Aparte la Delegación de Cultura, tenemos a distintas asociaciones dando caña y de la buena. Entre las que se encuentra el Centro Andaluz, en plena actividad, al que próximamente se unirá el anunciado Ateneo de Ronda, cuya presentación oficial será el 22 de febrero en el Salón de Plenos del Ayuntamiento, y que algunos han pretendido mostrar como antagonista del anterior. Nada más lejano de la realidad, por muchísimas razones. Porque no son en absoluto concurrentes, sino complementarios, de tal forma que muchos miembros de uno son al mismo tiempo socios del otro. Aquí no hay exclusiones, menos las de quienes no se comen una rosca y andan por ahí inventando cosas. Pues si quieren polémica, que no se suban a la parra, sino a la antena.
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