CURSOS DE VERANO ©Alfonso López Domínguez
Atención. Se ha detectado un brote de lengua azul en las páginas de este periódico. Esperemos que el alcalde no inste del órgano pertinente la suspensión tutelar del "Ronda", amparándose en la ley de defensa contra epizootias varias. La peor de ellas, la que afecta a los defensores de la libertad de expresión. Está claro que lo procedente es quedarse calvo y afiliarse de una vez al PSOE.
Hay dos formas de intentar ganarse al público: o trabajando, estudiando y cuidando con esmero tu quehacer, o tocando la guitarra y largando cuatro ripios y tres embustes a quien quiera escucharte. Es un estigma que arrastramos desde incluso de antes de Vicente Espinel. Ni se puede criticar gratis, ni se debe alabar cobrando.
Este mes de julio, que antes disfrutábamos como podíamos -siempre pagándonos nuestras vacaciones- se está convirtiendo en el de la Bernarda. Con lo bonito que es quedarte en casa, fresquito, durmiendo la siesta (por ahí dicen "haciendo", ni dormidos lo dejan); con lo baratitos que se han puesto los aires acondicionados, para ver la tele, el deuvedé o navegar por internet... qué gran invento, este último. Te permite hacer de todo a mil kilómetros de distancia, sin tener que desplazarte, sin calores, esperas ni demoras. Bueno, casi de todo. Conseguir una entrada de la goyesca, de pago o de gañote, o mandarle una carta a mi padre en política, son tareas que todavía no se han incorporado a las nuevas tecnologías.
Se nos marchó Isabel Aguilera esta semana a El Escorial, a los cursos de verano de la Complutense, a los que asisten, entre otros, los ministros López Aguilar, Caldera, Sevilla... y también Chaves, Blanco, Laborda... ¿quién falta? vaya, esto sí que es perderse, y no an cá mi suegra, acá por estos nortes. Está bien arropada, nuestra anterior y próxima alcaldesa, nada menos que por el señor Bono, Ministro de Defensa. Todos sabemos la más alta graduación del inmediato colaborador del actual alcalde, así que me callo.
Me va a perdonar mi buen amigo Rafael Melgar, pero creo que no me voy a poder acercar al curso de energías renovables de la UMA. Tengo el resto del año para seguir contemplando a mis ilustres compañeros y demás materialistas, así que me lo estoy pensando. Sigo, mientras tanto, con mis libros veraniegos: la edición por la Editorial La Serranía de la "Historia" de Lozano, de Pedro Sierra y Francisco Ruiz Cañestro; los
"Eventos" de Andrés Rodríguez; y la Constitución de la II República Española.
Qué pedantería, atreverse uno a investigar sobre lo que escribe, o a escribir sin echar faltas de ortografía. Pues que se vayan sacando los batracios el carnet de identidad, porque la cosa va para largo.