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ARUNDA | © Alfonso López |
Artículo aparecido
el día 26 de octubre de 2002 en las páginas
de opinión de la publicación
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SEÑORES POLÍTICOS (NO TODOS) ©Alfonso
López Domínguez
Lo
mejor es no mojarse, porque cualquier opinión o denuncia sujeta a público
debate, por muy bienintencionada y positiva que nos parezca, siempre levantará
alguna ampolla, o podrá suscitar reacciones de cabreo incontrolado, o incluso
puede suponer que alguien le tome manía a alguien. En
esta pequeña sociedad que formamos, en la que más o menos nos conocemos
todos, es curioso cómo se guardan los equilibrios y se cuidan las
manifestaciones con tal de conseguir un memorable grado de aceptación, sin
mosquear a nadie que pueda suponer un voto. Antiguamente, cuando no existían
tantos medios de comunicación ávidos de generar discusión y controversia,
funcionaban los corros entre amigos o las reuniones familiares y vecinales
como medios de generación de opinión y sufragio respecto a las cuestiones
locales, cuando no de crítica más o menos larvada o soterrada. Pero estamos
en una época en que todo se comenta de cara a la galería, y esto provoca no
pocas situaciones encontradas, máxime en período electoral. Es digno de ver
entonces como solventan nuestros políticos tan comprometidas situaciones. En
realidad, los conocemos tan bien que ya no sabemos qué pueden inventarse para
renovar tan sonriente discurso o para que no nos sigan importunando con ese
gesto de cartón piedra como diciendo “qué más queréis, que nunca estáis
contentos con ná”. Sabemos
que no es así, pero los votos son los votos, y las apetencias personales, por
propia definición, se nos antojan irrenunciables e irreductibles. Así pues,
tendremos que seguir conformándonos con seguir asistiendo como convidados de
piedra al espectáculo cotidiano que ofrecen nuestros próceres cada vez que
se les tuerce una ocasión. Existen
varios métodos al uso. El primero, consiste en obviar los temas, saliendo por
la tangente, o esperando. Es posible que el problema, o la situación
desagradable existan, pero ni son tan graves, ni deben preocuparnos, porque
está próxima su solución. Tan sólo falta confiar en que alguien haga algo,
para si sale bien, anotarnos el puntito. Y si sale mal, pues leña al mono,
que es de goma. El segundo consiste en defenderse atacando, mediante la
descalificación personal del que osa llevarnos la contraria o poner en
evidencia nuestras carencias y errores. Por último, tenemos la cortina de
humo, consistente en comedura de coco aderezada por proyectos magníficos de
los que residen en el país de los cuentos de las mil y una noches. Señores
políticos (no todos): quedamos muy agradecidos por vuestro empeño y vuestra
labor durante estos casi cuatro años que
llevamos de andadura, que parecen eternos, pero no son nada comparados
con los 180 años que normalmente duran las palmeritas guachintonias. Loor y
gloria al inefable técnico municipal bajo cuyo mandato se están plantando.
Por algo es el técnico, y es el que más sabe. En absoluto se trata de
desfigurar la imagen de Ronda que tantos siglos ha costado crear. De veras que
todo es bonito, precioso, perfecto en nuestro camino de convertirnos en
barriada de Marbella. Es inútil luchar contra el destino de los pueblos. Por
todo ello, gracias, muchas gracias. Qué asco. |
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