| PROCELOSA SINGLADURA
©Alfonso López
Buena es la polvareda que tiene organizada el Gobierno Central con tantos
temas y tan agudos como los que se le han venido encima en el curso de
unos meses. El primero, de las vacas locas, que no se termina de entender,
por más que se diga y se comente al respecto. Que si Bruselas hace
años decidió ocultar el tema. Que si los ingleses prohibieron
las harinas cárnicas en su país pero no controlaron la exportación
a terceros, sobre todo a nuestros vecinos portugueses que a su vez son
primos hermanos de los gallegos (véase el mapa de las zonas afectadas).
Que si quieres que te diga, Catalina. Como siempre, en este país
de nuestras priónicas carnes, todo se dirime con cuatro chascarrillos
sobre los que menos culpa tienen, en este caso dos ministros (curiosamente
andaluces) que ahora son víctimas de las dudosas gracias de algunos
listillos de por ahí. Incluso hubo un tipo que los tildó
de holgazanes. Holgazanes, y algo más, lo habrán sido ellos,
los que nos han metido el veneno en la comida.
Otra cuestión que arrecia sin cuartel, o sin puerto de atraque
en este caso, es la del submarino "Incansable" (valiente trasto), que sigue
amenazando con verter su porquería en nuestras aguas. Y menos mal
que la tubería averiada es la del reactor. El otro día nos
echaron un reportaje del interior del cacharro, pudiéndose ver la
cocina y algo de la comida que suministran a los guripas de a bordo.
Si se comen éso, cabe pensar la que se hubiera liado si la tubería
rota hubiera sido la del retrete. En este asunto, se vuelve a repetir la
eterna cantinela. Los gobernantes españoles tirándose los
trastos a la cabeza, y los ingleses mientras tanto, fumándose un
puro tranquilamente y echándole cacahuetes, también llamados
manises, a los okupas, monos y monas de un territorio que ni es ni ha sido
nunca suyo.
Y ya por último, la gota de medio billón de pelas que
colma el vaso y que según una sentencia explosiva, más todavía
que el citado submarinillo, le debe el gobierno a los funcionarios. Estos
jueces de Judá que sólo responden ante Jehová le han
vuelto a meter los chivos en el corral a un Ejecutivo que debe estar vaheando
después del esfuerzo de comprensión que les habrá
supuesto la consideración de la citada sentencia, y sobre todo,
de las consecuencias que conlleva. La que se va a liar.
Pero bueno, no nos vayamos a rasgar las vestiduras por las cosas que
le pasen a unos señores que querían mandar y por eso, por
eso, les pasa lo que les pasa. Sigamos hablando de la no menos brumosa
y a veces tormentosa o incluso borrascosa política local. Los temas
de la más candente actualidad vienen dados por cuestiones tales
como un cierto proyecto de "dinamitación" (seguimos con los explosivos),
de las calles de Ronda, que esperemos no suponga el levantamiento de las
mismas hasta extremos aún más insoportables. Otro tema que
no pierde vigencia, a pesar de lo "jartible" (más que el submarino)
que se está poniendo, es el de la chapuza de obra del Barrio. Tuberías
no, pero bolones, berenjenas, pateras y otras inmundicias urbanísticas
sí que por lo visto van para largo. Sin embargo, y ésto ya
es más que lamentable, el tema de los lixiviados del vertedero y
la brutal contaminación producida, se supone que va camino de disolverse
en el olvido. Lo mismo que los millones que deben los centros de enseñanza
a Seragua. Son cuestiones tan graves que resulta ilógico que no
se terminen de depurar responsabilidades hasta sus últimas consecuencias.
Pero bueno, por lo menos se han creado cursos para puestos de espeteros
para este verano en la costa según un convenio entre la Asociación
de Restaurantes de Playa (allí estaba el Excmo. Sr. Juan Fraile),
y la Delegación de Trabajo.
Por cierto, que la UE-19 por fin llegó al final de su larga
y procelosa singladura. Siempre me he preguntado el por qué de ese
"19". Será por los diecinueve años que lleva luchando Juan
Harillo para que se consiga llevar a buen término esta iniciativa
urbanística tan provechosa para la ciudad y para los propios interesados.
Esperemos que el aparcamiento (evitemos "parking") de la explanada
de los Salesianos no haya de numerarse también en función
del número de años que cueste la resolución de su
expediente. La suma de intereses contradictorios , de posturas encontradas,
de falta de claridad en las exposiciones de motivos e intenciones, hacen
cada vez más difícil meterse en cualquier aventura empresarial
que no sea la consabida de abrir un bar o una tienda de regalos.
Y aún ni eso.
Esperemos acontecimientos. Nos esperan unos meses de agitada
navegación política por las turbulentas aguas de los congresos
locales, en los que habrán de dirimirse los liderazgos y cuadros
de gestión de ciertos partidos de reconocida solvencia. Del ejercicio
de responsabilidad de sus militantes habrá de derivarse una indubitada
y deseable renovación, so pena de seguir perpetuando situaciones
que hasta ahora están produciendo más ansia y mareo que otra
cosa. |