PRONTOS
AL OLVIDO © Alfonso López Domínguez
Me comenta un buen amigo y mejor galeno, que quizás produzcan estupor mis esporádicas alusiones al buen hacer de la anterior alcaldesa de Ronda. A la señora Aguilera Gamero no hace falta que la defienda nadie. Mas bien al contrario, es la única que nos defiende de la colección de enloquecidos que tomaron por asalto el poder municipal el pasado mes de septiembre. Nos defiende incluso de algunos, antaño colaboradores suyos, que ahora pululan por la corte de nuestro pequeño faraón local. Es la única que nos defiende de tanta arbitrariedad y dispendio, de tanta fanfarria y boato, de tanta ineficacia.
Flaco favor le haríamos con intentar ayudarla, en una sociedad sectaria, donde no se admite la libre opinión, donde sólo se acepta la sumisión al ideario adoptado y la lealtad ciega al grupúsculo creado a base de intereses personales. Debería ser un socialista quien hablase bien de una alcaldesa del PSOE. Los demás sólo podemos y debemos hablar bien de Pepe Herrera o de Toti Marín, por la sencilla razón de que se nos atribuyen sus mismas raíces ideológicas (posiblemente las mismas que a Isa). Pues va a ser que no.
Porque a pesar de lo que siguen promoviendo los sectarios, ningún ciudadano puede estar completamente de acuerdo con lo que digan o hagan los ejecutores de ninguna opción política, ni siquiera la suya. Las dos grandes corrientes ideológicas en nuestra sociedad recorren el corto espacio que hay entre la socialdemocracia y el neoliberalismo. Pronto se nos olvidan las críticas que hacíamos de las políticas de derechas que practicaron los socialistas en sus interminables catorce primeros años de gobierno. Pronto estamos a olvidar las políticas de mister Ánsar, que nos han dejado en el pozo de las miserias inmobiliarias ¿Cómo es posible que una finca cubierta de monte, porque materialmente es imposible su labra, venga a costar (que no a valer) 5.200 millones de pesetas? Porque los especuladores madrileños que la han comprado tienen ya el dinero que miles de esclavos hipotecados están pagando y pagarán el resto de sus vidas.
Pronto olvidaremos el cierre de guarderías infantiles concertadas, por culpa de la demencial política del interminable gobierno de Chaves, que olvida que subvenciona la prestación del servicio, y éste SIEMPRE ES PÚBLICO.
Como públicas tendrían que ser las políticas de asistencia a los colectivos más desfavorecidos (indigencia, prostitución marginal, familias separadas, etc), con independencia de quien las lleve a cabo. Lo que no olvidaremos nunca, querido don Francisco, son nuestras raíces y nuestros principios. Por eso seguiremos dando caña. Porque a lo mejor, la derecha de unos es la izquierda de otros, y al revés. Depende de donde nos encontremos, lo cual se nos suele olvidar muy pronto.