A
CIELO ABIERTO © Alfonso López Domínguez
Otro derrumbe. Nueva fórmula de centro comercial abierto, pero a cielo abierto. Alto riesgo de acabar entre escombros. Otra casa o trozo de casa que se cae en la calle la Bola o sus aledaños. Es desolador ver las imágenes de unos comerciantes sacando apresuradamente el género de su tienda, porque el cielo se les viene prácticamente encima. Qué desesperación. Esto no ocurre en Bosnia, ni en una barriada marginal, sino en la zona más representativa de la ciudad de Ronda, en la que pretende ser su emblema y escaparate, transitada por todos y machacada por unos pocos. Qué mal aspecto presenta el centro, con todos esos tablones, esos plásticos, esa obra... cerrado por avería... ¡chica avería!
Pleno municipal. No es de extrañar que el personal del área económica ande postrado y deprimido. Disertación exhaustiva la del Sr. Herrera, no apta para estreñidos, capaz de devolver a Lázaro a la tumba. Hasta al alcalde se le escapó lo del pepé y lo del popó. Menos mal que finalmente hubo copitas para todos. Luego, este mismo alcalde (sí que está durando) terminó con un florido discurso sobre la botella medio llena o medio vacía, pero no dijo si el vino de la botella era español o andaluz, rioja o Tío Pepe, rebujito o mosto sin alcohol.
Oposición. No existe. La respuesta de la señora Aguilera (tan sola entre los suyos) fue tan dulce como una copita de mistela, tan suave como un vino joven de Páez y Hermanos, tan sobria como un buen vino rondeño de autor, y tan digestiva como un chupito de Pedro Jiménez para tomar junto al postre. Ni siquiera la apresurada ayuda del amigo Manolo, constituido en improvisado consultor presupuestario del día antes, sirvió para sostener un discurso contundente y áspero frente a quienes pretenden meternos en más trampas.
No tenemos dinero. Señores munícipes, estamos tiesos. No nos metan en trampas, por favor. El euro nos ha dejado listos. Este mes de abril está resultando canalla. Todavía no hemos terminado de pagar las trampas de la época de Zulueta. No nos machaquen más. No tenemos ni para ir a Sanlúcar, si acaso nos invitaran. Hagan lo que quieran, con su dinero. Tómense una copita, o lo que se encarte, pero no nos metan en más líos. Señores munícipes.
Resfriado. Este alcalde viaja tanto los fines de semana, sufre tan amplios y variados contrastes de temperatura, que el pobre se nos resfría. Pues que no viaje tanto y se relaje un poco acudiendo a celebraciones de amigos y familiares, ya que cumplir con la gente es muy saludable. ¡Qué va a ocurrir con el Sevilla en Europa! ¡ ay, Señor, que éste se nos muere! ¡que no vamos a poder ya ni mirar al cielo! Aunque cielo abierto, lo que es abierto, lo tenemos.