ARUNDA © Alfonso López 

Artículo aparecido el día 18 de noviembre de 2000 en la página de opinión PUNTO DE VISTA de la publicación

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Definición 800 x 600

 
UNA INMENSA BAÑERA                                                                                                                     Alfonso López

Bien está que distraigamos nuestro interés en la contemplación de acontecimientos que trascienden nuestro mero ámbito local o localista. Tales como las recientes y ya casi perpetuas elecciones americanas, con su grotesco y risible espectáculo que ha puesto en entredicho el sistema político de este último gigante con los pies de gelatina bajo cuyo paraguas de poder sobrevivimos el resto de los mortales. O tal vez otro tema que ya está dando bastante de sí, cual es el asunto del submarinillo antes incansable y ahora cansadísimo y vetusto cacharro que nos amenaza con soltar su porquería nuclear aquí mismo al lado de nuestras playas soberanas. 

O tal vez el escabroso léxico del Sr. Ministro de Agricultura, quien en privada conversación se permite el atrevimiento de decir nada menos que una palabrota, cojones, descendiendo al nivel conversacional de algunos chiquillos de instituto. Hay que comprender, no obstante, que haber sido durante tanto tiempo concejal en Jerez, en la oposición a Pedro Pacheco, da para mucho en este aspecto, con lo que tiene además y en cualquier caso el cielo ganao, indulgencia plenaria que se diría en otros y en estos tiempos. De todas formas, ya se encomendó a doña Pilar de Castillo, Ministra de Educación que estuvo los otros días aquí en Ronda, que aleccione a su compañero de Consejo para que se abstenga en lo sucesivo de proferir tacos, imprecaciones, juramentos, exabruptos o picardías, y de volver a decir cojones tanto en público como en privado, ea.

Son cosas que pasan en nuestro mundo alrededor y que de hecho nos afectan en mayor o menor grado, aún aquí en este irreductible enclave de paz y sosiego que conforman la ciudad y los entornos de nuestra Ronda, donde pacta, cualqumque modo, servanda sunt. Pero resulta que hay un hecho cercano que nos afecta en grandísima medida, y éste sí que no depende de extranjeras potencias o fluctuaciones de supranacionales mercados o de cualquier otra circunstancia explícita o esotérica de las que llenan los titulares de los grandes medios de comunicación. Más bien tiene que ver con nuestros inmediatos contornos políticos el hecho de que se estén debatiendo los presupuestos de la Junta en medio del general desconocimiento y de una evidente indiferencia por parte de quienes somos sus más directos destinatarios, víctimas o beneficiarios de sus pronunciamientos y directrices.

Coinciden en el tiempo con el anuncio de la encuesta de población activa y del crecimiento del empleo en el Estado y, por odiosa comparación, en nuestra Comunidad. También coincide con la publicación del Indice de Precios al Consumo (IPC) que aumentó un 0,3 % el pasado mes de octubre, con lo que la tasa de inflación interanual asciende al 4%, el doble de lo previsto por el Gobierno para todo el año, gracias a la subida de la vivienda, de los combustibles y de las tasas universitarias.

Respecto al tema del desempleo, debería helársele la sonrisa al Sr. Chaves cuando escucha en el Parlamento de Andalucía, que nuestro índice de paro es el doble que el general de España. Basta ya de tanta vergüenza. También deberíamos estar hartos de ser siempre los últimos. Cuando en el resto del país la tasa de paro se sitúa en el 13,72 %, la más baja desde 1981, nosotros seguimos instalados en el maldito 25 por ciento que no cesa. Y los porcentajes son apocalípticos entre los más jóvenes y la población femenina en general.

El Gobierno, el Poder, todos esos poderes de tantos como tenemos, exigen a las familias, a veces con compulsión, un esfuerzo insoportable en la preparación de los jóvenes para su acceso al mercado laboral. Preparar a un joven, según estos mismos poderes afirman en un derroche de lunario cinismo, requiere cada vez de más voluntad y dedicación por parte de los jóvenes y de más agotamiento económico por parte de sus padres. Pues bien: el gran fracaso de la política de los sucesivos gobiernos socialistas en la Andalucía de los últimos años es muy sencillo de definir y denunciar: seguimos teniendo el doble de parados, o lo que es lo mismo, la mitad de oportunidades de empleo que en el resto del Estado. El esfuerzo de las familias no se ve correspondido por la eficacia de los políticos. En absoluto.

Los economistas llaman "el efecto bañera" a lo que se nos avecina: el final del ciclo, enfriamiento progresivo de la euforia y descenso del crecimiento del empleo. Inmensa bañera en la que sin duda tendrán previsto espacio suficiente para albergar a nuestros más de 700.000 parados. Y puede que haya sitio hasta para el submarino ese tirolés que tanto preocupa al Sr. Chaves. A ver si de paso se preocupa también por el empleo. Pero no caerá esa breva, porque tampoco tiene oposición que se lo recuerde y se lo eche en cara. Tan sólo alguna que otra encomiable voz se levanta sobre el unicameral sudario de nuestro patético parlamento. Pero nada, nada, hermano, que al final te espera... una inmensa bañera.
 

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