ARUNDA © Alfonso López 

Artículo aparecido en el Num. 10 Mayo-Junio 2001 de la  publicación
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Definición 800 x 600
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PRESENTACIÓN DE UN CONGRESO ©Alfonso López 
 
Cuál puede ser la utilidad de convocar en Ronda un Congreso bajo el título del Andalucismo Histórico. En primer lugar, no parece momento propicio el actual para convocar nada bajo un lema que lleve aparejado un “ismo” que además suene aalgo político y nacionalista. En segundo lugar, puede estimarse ocioso o nimio estudiar a estas alturas la historia de una cierta ideología en apariencia superada y perteneciente a otras épocas que aunque recientes, también pueden parecer caducas y obsoletas sobre todo a los ojos de los más jóvenes. Por último, a qué viene tanta Historia cuando tantos problemas hay que nos atosigan con cruel impertinencia en el devenir cotidiano de nuestra realidad personal y colectiva.

Respecto a la primera pega, habría que señalar que el momento actual es precisamente el más idóneo para profundizar en el estudio científico y riguroso de ciertas realidades sociológicas, debido precisamente al confusionismo más o menos interesado en que se encuentra sumidoel entresijo de intereses, normas y equilibrios que componen la estructura política y social de nuestro Estado. Es que ni siquiera los que abundan y abusan de los conceptos nacionalistas saben muy bien qué están postulando o defendiendo, como no sea el cúmulo de intereses y provechos que les conciernen. Si en nuestro país se hubieran desarrollado convenientemente las normas básicas establecidas en 1978, realmente nos encontraríamos en un lugar más tranquilo y menos áspero a la hora de considerar estos temas. Por tanto, todo lo que sea avanzar en el estudio de las señas propias de identidad de una colectividad humana, de un pueblo como el andaluz, para entendernos, se hace ahora tanto  o más necesario que en cualquier otro momento de nuestra reciente Historia. No podemos caer en el absurdo de renunciar  a nuestro propio derecho porque otros abusen del suyo.

Respecto a la segunda pega, resulta que ahora es más evidente que nunca la necesidad de un estudio serio, profundo y continuado del ser y estar de nuestra alma colectiva. Los tópicos y vulgaridades sobre Andalucía y los andaluces, lejos de decaer, están alcanzando nuevamente cotas inusitadas e insólitas, y evitando recaer en el pasotismo que también tópica e ineptamente se nos atribuye, deberíamos preocuparnos por ello, porque realmente nos afecta, en un entramado en el que priman las decisiones personales de algunos gobernantes, los cuales se ven inevitablemente mediatizados por la opinión o imagen que tengan de nosotros. Es mucho generalizar, porque evidentemente, la calidad personal o moral de tantos como conocemos también deja mucho que desear, pero por poner un ejemplo, nadie le presta su confianza y menos su dinero a quien se le antoja que es un holgazán, un incumplidor o un cuentista. Sin llegar a tal extremo, es indispensable este “gnosce te ipsum” que proclama nuestro Congreso, este conocerse para que otros nos conozcan, no buscando respeto o valoración, sino con espíritu práctico que permita diluir los velos de la ignorancia y que por contra permita el fluir de la eficaz y provechosa comunicación mutua.

Respecto a la última pega, siempre a rastras con el debate sobre la utilidad de las Humanidades, puede que sí, que no sirvan para nada, y por tanto puede que haya obligación de escuchar tantas tonterías y mediocridades como se dicen al cabo del día, incluso por personas que han obtenido carísimas, en tiempo y en esfuerzo, personal y monetario, licenciaturas universitarias. No es que haya un centro de estudio y homologación de paridas y pamplinas intelectualoides, pero cualquier persona de cultura media puede observar con pena el tremendo déficitconceptual con que manejan estos temas las generaciones más recientes. Ni siquiera porque los pueblos que olvidan su Historia están obligados a repetirla, porque algunos preferirían repetirla pero sin errores. Simplemente, se trata en síntesis de demostrar nuestra propia existencia, algo tan sencillo como reconocernos en nuestros caracteres diferenciadores y enriquecedores. En definitiva, demostrar que no somos un invento de una determinada coyuntura política o ideológica, sino que somos una realidad histórica, geográfica, económica, también política, y sociológica o antropológica.

No en vano son estas las disciplinas en las que se va a vertebrar científica y académicamente el presente Congreso. En el tríptico que se ha editado con este motivo, se detallan tanto los objetivos concretos del mismo como las distintas formas de participación. El Congreso en sí se celebrará en la última semana de septiembre, y conciliará su faceta estudiosa e investigadora en el salón Noble del Palacio de Mondragón, con otras actividades de carácter lúdico que contendrán diversas manifestaciones de cultura popular andaluza, para lo cual contamos con el Teatro Vicente Espinel, así como con diversos actos en Casares, solar natal de Blas Infante. Por supuesto, la clausura habrá de celebrarse, como no podría ser menos, en el Casino de Ronda, acto que dirigirá el Presidente del Parlamento de Andalucía, don Javier Torres Vela.

Se anima, por tanto, a quienes tengan algún interés por estas cuestiones, a participar activamente, bien sea como becarios, comunicantes, como asistentes a los debates o en cualquier otra forma de participación provechosa y fructífera, dirigiéndose a la sede de la Fundación Blas Infante, o al Apartado de Correos 216 de Ronda. Más información en http://www.arunda.com/congreso.htm.


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