Publicado el mes de ABRIL de 2000 en SURAGRO Revista de cooperativas
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EN ABRIL, AGUAS MIL, AUNQUE TODAS CABEN EN UN BARRIL.
Isidro. Si observamos la situación hídrica en el presente año agrícola, de acuerdo con la frialdad de las estadísticas, nos llevaremos la sorpresa de que en cómputo anual y referido al citado período, éste puede no resultar un año especialmente seco en nuestra comarca. Según datos del I.N.M., que cobra sus trabajos de acuerdo con una norma de 1995 (como si su trabajo no fuera de suficiente utilidad pública), pues entre los temporales de finales de octubre y los que se prevén para estos principios de abril, en dos golpetazos, puede haber llovido casi la mitad de lo que lloverá en el año entero. 
Labrador. Por eso dicen las malas lenguas que hay mentiras pequeñas, mentiras grandes, y estadísticas. Aunque peores son las predicciones del Montes de Oca en los telediarios. Malito, con ganas. Le vamos a dar unos datos con la siguiente hojita de cálculo: 

Isidro. De todas formas, ya casi todo el mundo parece de acuerdo en que tenemos un cambio climático que, casualmente, nos va a afectar sobre todo en Andalucía. Qué casualidad que siempre nos afecte todo lo malo. Así pues, los países de nuestro entorno están elaborando unos planes de choque para afrontar lo que parece que se nos viene encima sin más remedio. Portugal, Italia, Marruecos, hasta en Inglaterra están tomando medidas para solucionar estos problemas producidos por el calentamiento de la atmósfera. 
Labrador. Aquí somos más listos que el hambre, y por eso tenemos que esperar a pasar hambre para buscarle solución a los problemas. Los políticos no se molestan en plantarle cara a estos temas ni siquiera en períodos electorales, no digamos ya cuando tienen la sopa boba garantizada. 
Isidro. Desde luego, las propuestas de los gobernantes deberían incluir la creación de un Fondo Andaluz de catástrofes naturales que permitiera afrontar las pérdidas causadas por las sequías y las inundaciones. La administración autonómica debería dar respuesta a una situación que, contradiciendo a su propia definición, está pasando a convertirse en algo estructural y que, de una forma u otra, se presenta cada año. El Fondo Andaluz daría respuesta inmediata y agilizaría los pagos a los damnificados, sin perjuicio de la cobertura tradicional a través de los seguros agrarios y la inclusión en los mismos de estos riesgos catastróficos. 
Labrador. La auténtica catástrofe es que no tenemos idea de lo que vamos a cultivar los próximos años, ni orientación ni planes definidos a medio o largo plazo, ni sabemos qué transformaciones habrán de experimentar los métodos de cultivo para producir más con menos agua. 
Isidro. Hombre, si queremos ser justos, y sin hacer propaganda a nadie, yo sé que el PP, por boca de su hombre fuerte Antonio Sanz, prometió la puesta en marcha de un plan de modernización del medio rural de 2000 a 2006, al que se destinaría el 5 por ciento del presupuesto anual de la Junta de Andalucía, lo que supondría unos 850.000 millones de pesetas. Inversión jugosa y cuantiosa que se destinaría al fomento de la industrialización y comercialización de los productos agrarios, y al desarrollo de las infraestructuras, así como a  la mejora de la calidad de vida, a través de  medidas como la culminación de la red de atención primaria, la modernización de la red de carreteras y un plan de choque para la mejora de los caminos rurales. Es decir, las mismas vaguedades de siempre 
Labrador. También iban en el lote quince nuevos embalses en Andalucía. Qué lástima, hombre. 
Isidro. También iba la propuesta de un Plan Andaluz de Regadíos que permitiera ampliar el mismo con la implantación de  unas 65.000 hectáreas más, lo que se conseguiría como es lógico modernizando los regadíos actuales y con las tan manidas "técnicas de ahorro" de agua, de tal forma que el regadío pasase de suponer el 3,7 por ciento del PIB de Andalucía al 6 por ciento. 
Labrador. Qué lástima, hombre. 

© Alfonso López Domínguez