| SEQUIA
Pues resulta que a finales de febrero de este año, en este mismo artículo y por boca de esos dos compadres tan despistados, se decía algo así como que repasando las series pluviómetricas desde hace unos cien años, éste iba camino de convertirse en el año más seco del siglo. De hecho, ya lo era entonces. Se mencionaban tres ejemplos: la campiña de Jerez, la Sierra de Grazalema, y la propia Ronda.En la campiña, al 20 de febrero, habían caído 172 litros, cuando lo normal, según la serie 1.961-1.990, son 454 litros. Es decir, había llovido un 38 por ciento de lo normal. En Grazalema era aún peor, pues habían caído 436 litros cuando lo normal serían 1.483, es decir, no se llegaba al 30 por ciento de lo normal.En la zona de Ronda se estaba un poquito mejor, pues habían caído 189 litros cuando lo normal eran 436, es decir, un 43 por ciento. El hasta ahora año más seco fue 1.982, en que cayeron 267 litros en la campiña y tan sólo 238 en la zona de Ronda. En Grazalema el año agrícola más seco fue 1.995, en que se registraron 798 litros, de una media de 2.153, ya que como todos sabemos, es el sitio donde llueve más de España, cuando llueve en España. También se decía en el citado artículo que, comparando este año con otros parecidos, los meses de marzo y abril iban a ser medianamente cumplidores, con unos 30 o 40 litros cada uno, y que la primavera sí iba a ser tardía y algo más lluviosa.Más o menos así ha sido, cayendo eso, 30, 40 ó 60 litros cuando la situación era más agónica y salvando en última instancia algo, muy poco, de lo que quedaba. Así nos encontramos a estas alturas del año agrícola con que al 20 de junio, cuatro meses después, en la zona de Ronda se rondan (valga la redundancia) los 325 litros, es decir un 52% de lo normal. Peor suerte se tiene en la campiña, donde, si nada lo remedia, este sí será el año más seco del siglo (el último y el peor de todos), ya que tan sólo se registraron 265 litros en el mismo período. De Grazalema, no dispongo de datos, seguramente porque se habrán llevado el pluviómetro por falta de uso. En resumen: una auténtica ruina, una catástrofe natural, con mayúsculas y sin paliativos. Cómo responde la Administración ante esta evidencia. Estos sí que no se mojan, ni aunque les caiga la tormenta encima. Pues como siempre: hombre, sí, parece que sí, que hay algo de sequía, total, uno de los años más secos que se recuerdan, pero bueno, no sabemos, y para variar, no contestamos.Quién se va a comer el marroncito, íntegro, enterito, sin dejar ni las cáscaras ni los huesos: pues como siempre, los agricultores, ganaderos y agroforestales. Se está empezando a hablar de que el Gobierno considera que la ausencia de lluvias es ya "preocupante", por sus repercusiones en el desarrollo vegetativo de algunos cultivos y por la escasez de pastos que amenaza la ganadería de carácter extensivo. Se han empezado a realizar las primeras evaluaciones provisionales de daños en el sector agrícola- ganadero (malo).Con el fin de analizar los datos disponibles sobre la sequía en cada región, se han celebrado reuniones entre representantes del Ministerio de Agricultura y de las Comunidades Autónomas (más malo todavía). Además se ha constituido un grupo de trabajo entre expertos, en el que además han entrado a formar parte las organizaciones sindicales agrarias (cuáles). Ahora viene una de estudiantes. Se está "estudiando" la toma de medidas de carácter "horizontal", que podrían consistir en un mejor tratamiento de la fiscalidad agraria y de las cuotas de la Seguridad Social. Es decir, bajar algún puntito los módulos y conceder aplazamientos en las cuotas, es de temer. Se estudia complementariamente la concesión de créditos, créditos, créditos, más créditos "bonificados" al sector ganadero de carácter extensivo, así como el pago anticipado de ayudas en cultivos herbáceos. Con que las pagaran a su hora ya habría bastante. Hasta ahora, la Comunitat Valenciana ha sido la única en coger el toro por los cuernos y pedir abiertamente la declaración de zona catastrófica. La nuestra se lo debe estar pensando. Total, ahora vienen julio y agosto, meses secos y estivales, pero también vacacionales para los burócratas y políticos, y con un poquillo de suerte, a lo mejor en octubre vuelven las lluvias. Pues no está tan segura la cosa. Se lo han preguntado abiertamente al director del Instituto Nacional de Meteorología y el hombre se ha salido por la vía de Tarifa.Otro que tampoco se moja mucho, que digamos. No las debe tener todas consigo, y con razón... La que se va a liar, como no llueva. Así pues, con una Administración que vuelve las espaldas a la realidad, o que esconde la cabeza en un boquete lleno de papelitos, como esas avestruces cuyas granjas tanto están proliferando últimamente, nos vemos cruzando con camellos los vericuetos de la sierra para ir a cobrar las ayudas... para crianza y engorde de alacranes y lagartijas. No hay peor ciego que el que no quiere ver. Hay sequías y ruinas periódicas, pero ésta es de "papillo y berruga", como dicen en mi pueblo. Ahora, eso sí, arena para la construcción vamos a tener toda la que queramos. Si es que queda algo para construir. |